El ‘chico malo’ del ballet

‘DANCER’ / Steven Cantor lleva al cine la extraordinaria historia de Sergei Polunin, que con 19 años se convirtió en el primer bailarín más joven del Royal Ballet de Londres. Tres años después abandonó la compañía y dejó atrás el colosal éxito que había conseguido. www.cinesrenoir.com

Grandísimo bailarín, gran historia y espléndida película documental. Dancer es mucho más que el recorrido por la vida de Sergei Polunin, que se ganó los apodos de ‘el chico malo del ballet’ y ‘el James Dean de la danza’, es también una obra que propone una reflexión seria acerca del sacrificio que requiere el arte, las motivaciones de un artista y el espacio íntimo que se pierde con ello.

Escrita y dirigida por Steven Cantor, la película –una coproducción de la BBC con Stick Figures- la película narra cómo este genial bailarín, al que compararon inmediatamente con Nureyev, se convirtió con 19 años en el primer bailarín del Royal Ballet de Londres, pero sobre todo explica por qué con 22 años abandonó la compañía y el colosal éxito que había alcanzado, y comenzó una carrera diferente en la danza.

“Las grandes compañías preferían trabajar con alguien más seguro y predecible. Básicamente estaba cavando mi propia tumba”

La película comienza con la voz de Polunin recordando el barrio de su infancia, en Jersón (Ucrania), donde todos eran pobres y nadie notaba las diferencias. Una anécdota que cuenta su madre sobre el día en que nació revela la sorprendente flexibilidad que mostró ya entonces. Formado primero en el equipo de gimnasia deportiva del colegio, pronto vieron sus posibilidades para el ballet, donde destacó desde el principio.

El eje de la película es el esfuerzo que hizo su familia para que él pudiera estudiar en las mejores escuelas. Su abuela se fue a Grecia a trabajar, mientras su padre partió hacia Portugal y su madre se quedaba a su cuidado. Sacrificios familiares que pesaron sobre el joven Polunin todo esos años, en los que no permitió que ninguno de ellos fuera a verle bailar. La separación tuvo, por supuesto, consecuencias. La familia se rompió y él empezó una carrera enloquecida por discotecas y fiestas, tatuándose parte del cuerpo y acudiendo drogado a los ensayos y las actuaciones.

“También me olvidé de escucharme a mí mismo sobre lo que originalmente había decidido que iba a hacer”

“En las escuelas de baile hay normas realmente estrictas y una de ellas es no llevar tatuajes así que imagino que estoy rompiendo las reglas. Pero me siento bien”, asegura en una entrevista el bailarín, en la que reconoce que en realidad él siempre quiso ser boxeador. Polunin también reconoce que se aprovechó de la imagen de chico malo. “Fue más bien cosa de los medios de comunicación pero decidí seguirles la corriente, aunque, en realidad, hizo que todo fuera más difícil porque a raíz de esa imagen nadie quería trabajar conmigo. Las grandes compañías preferían trabajar con alguien más seguro y predecible. Básicamente estaba cavando mi propia tumba”.

“Ahora mismo estoy en el momento en el que me hubiera gustado estar cuando tenía 19 años. Si echamos la vista atrás, eran los medios de comunicación los que me hacían ser un chico malo en vez de escuchar lo que verdaderamente yo les estaba contando –dice-. También me olvidé de escucharme a mí mismo sobre lo que originalmente había decidido que iba a hacer. Pero ahora sí estoy haciendo lo que entonces intentaba hacer y en lo que de verdad creo. Me gusta la creación y hay muchas cosas emocionantes que buscar como artista. Estoy en el camino correcto. Solamente deseo que no sea muy largo de recorrer para conseguirlo.

 

 

Dirección: STEVEN CANTOR. Guion: STEVEN CANTOR. Producción: GABRIELLE TANA. Fotografía: MARK WOLF. Montaje: FEDERICO ROSENZVIT. Música: ILAN ESHKERI. Distribuidora: KARMA FILMS. Estreno: 19 de mayo de 2017.

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