“Si pone a este chico frente al volante, no hay nada que no pueda hacer”

Alberto Ammann y Álex González, dos de los actores más guapos del cine español de hoy, son pilotos de carreras ilegales en Combustión, la nueva película de Daniel Calparsoro. No es que el talento para conducir un coche con cierta maestría esté reñido con la ausencia de belleza, pero velocidad y atractivo son una combinación bastante estimulante.

James Dean estaba como pez en el agua en las escenas de coches de Rebelde sin causa (1955). Nicholas Ray supo sacar mucho partido a los tres jovencísimos protagonistas, Dean, Natalie Wood y Sal Mineo, en esta fábula de la juventud y la soledad.

Tony Curtis era el piloto guapo y Jack Lemmon era su eterno enemigo en La carrera del siglo (1965), película con la que Blake Edwards firmaba una de sus comedias más populares. Es la historia de una loca carrera de coches entre Nueva York y París. Natalie Wood, Peter Falk y Vivian Vance completaban el reparto.

Steve McQueen prescindió de especialistas para rodar las persecuciones de coches por las calles de San Francisco en Bullit (1968), película de Peter Yates que se recuerda no solo por esas escenas, magníficas, sino también por la construcción de una intriga inteligente y cargada de contenido.

Paul Newman estaba en su salsa en 500 millas (1969), la película de Howard Rodman sobre las 500 millas de Indianápolis. Coches, carreras y Joanne Woodward, ¿qué más podía pedir el gran Newman? Por supuesto, en esta película no hubo necesidad de especialistas para cubrirle.

Ryan Gosling era el piloto estrella de Drive, reciente película de Nicolas Winding Refn que consiguió muy buena acogida. Aquí, el actor interpreta a un especialista de cine que, por la noche, trabaja como chófer para algunos delincuentes. Sangre, violencia, amor, música y el ruido acelerado de motores… “Si pone a este chico frente al volante, no hay nada que no pueda hacer”.

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