Geoffrey Enthoven: “Todo el mundo tiene derecho a la sexualidad”

Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid y Premio del Público en Montreal y Karlovy Vary, Hasta la vista narra el viaje de tres jóvenes con discapacidades severas, desde Bélgica hasta la Costa Brava, donde existe un burdel en el que planean perder, por fin, su virginidad.

Lars, Philipp y Joseph, un chico en una silla de ruedas, otro que carece por completo de movilidad y un tercero ciego, proponen a sus padres que les dejen hacer un viaje sin las familias. Con el pretexto de realizar un itinerario enológico, la verdadera intención del trío es llegar a la Costa Brava, donde existe un burdel en el que las personas con discapacidades son bienvenidas, y perder allí su virginidad. Una historia “de amor, amistad incondicional y lujuria”, como dice el director, Geoffrey Enthoven, que ha apostado por el sentido del humor para narrar este viaje.

Inspirada en la historia real de Asta Philpot, la película está rodada sobre un guion de Pierre de Clercq. Los tres jóvenes protagonistas, impresionantes en sus interpretaciones, son Robrecht Vander Thoren, Gilles De Schrijver y Tom Audenaert. En la aventura les acompaña la veterana actriz Isabelle de Hertogh, que en esta ficción es Claude, una enfermera con cierto secreto y que comparte con los chicos su propia limitación.

LA GRAN ILUSIÓN.- En Francia Intocables, que ha tenido un éxito enorme, y en EE.UU. a punto de estrenar The Sessions, ¿por qué hay de pronto más películas con personajes discapacitados?

GEOFFREY ENTHOVEN.- No lo sé. Ésta es una historia acerca de los discapacitados. La coincidencia de películas es solo eso, son historias diferentes, es como los western o el policiaco…

LGI.-Su película está inspirada en una historia real, ¿conoció al protagonista verdadero?

GE.- Es un hombre que vive en Inglaterra y cada año va con sus padres a la Costa Brava. Es tetrapléjico. Un día en una revista vio un anuncio sobre un nuevo burdel y decía que las personas en sillas de ruedas eran bienvenidas. Entonces le dijo a su padre que le llevara. Estaba tan contento con la experiencia que quiso compartirla y puso un anuncio en internet invitando a quién quisiera a acompañarle al año siguiente. Se apuntaron dos más y de aquella historia se hizo un documental. Eso es Inglaterra es ilegal y en la historia real el autobús no visitó bodegas y los padres acompañaron a sus hijos. Se lo conté al productor y me dijo que era una historia genial, conmovedora y que se podía hacer una buena película con ella.

LGI.- Para que estos personajes alcancen su objetivo, necesitan la prostitución, ¿cómo deja eso a la película respecto del problema de la prostitución?

GE.-No es una película sobre la prostitución, pero está claro que para algunos de estos personajes no hay otra salida. En Bélgica no se habla del tema, pero sé que existe gente que ofrece “cuidados especiales”. Si la persona lo hace libremente, es su opción. Si veo gente joven haciendo ese trabajo que no quieren, eso es muy triste y se debe prohibir.

“Todos tenemos limitaciones. A los dos minutos de la película tienes que olvidarte de que son discapacitados”

LGI.- Sí deja claro que la sexualidad es un derecho, ¿quería subrayarlo?

GE.- Sí, porque la sexualidad es un derecho y todo el mundo tiene que tenerlo, lo mismo que el derecho a una vivienda. Es una necesidad básica.

LGI.- No existe mirada compasiva hacia los personajes, al revés, los retrata como a unos chicos consentidos.

GE.- La gente joven es así y todos quieren hacer un viaje sin sus padres. En este caso, además, es una forma de expresarse que ellos tienen, son para algunas cosas dependientes. Es un comportamiento típico de la gente joven y de la gente mayor. Recuerdo la primera vez que fui a un restaurante solo con mis amigos, me emborraché y me puse borde.

LGI.- ¿Con esa mirada pretendía hacer olvidar al espectador que son personas con discapacidades?

GE.- Todos tenemos limitaciones. A los dos minutos de la película tienes que olvidarte de que son discapacitados y pensar que son jóvenes. Es una historia de unos jóvenes que lo pasan realmente mal, de gente que quiere algo con todo su alma, el objetivo era conseguir que el espectador quiera ver cómo llegan a su meta. Y lo importante no es, finalmente, si lo consiguen o no, sino lo que tienen que hacer para llegar.

LGI.- Una historia de amistad.

GE.- De Amistad y de búsqueda del amor. Todo el mundo busca el amor y es difícil para todos. La mayoría de la gente encuentra el amor en sitios inesperados. Por eso el viaje es más importante que el destino.

LGI.- El componente esencial de la película es el humor. Podía haber hecho otra elección, ¿por qué apostó por ello?

GE.- Creo que el humor es algo muy belga. Nosotros tenemos un sentido del humor especial, nos encanta reírnos de la miseria, como si estuviéramos enamorados de lo feo de la vida.

“Los belgas tenemos un sentido del humor especial, nos encanta reírnos de la miseria”

LGI.- Hay otros sustratos en su película, uno de ellos es la diferencia entre flamencos y resto de belgas a causa del idioma, ¿qué intención hay en ello?

GE.- La película no tiene ninguna ambición política, todo es para hacerse reconocible y que sea gracioso. Las diferencias hoy existen, pero creo que si Europa no supera eso, todo será más difícil. Los flamencos son la mayoría real en Bélgica. Ahora en el país hay un Primer Ministro socialista (Elio Di Rupo) que no habla flamenco (neerlandés), es una locura. Si no resolvemos esto seguiremos con esta situación de locos, pero tenemos que trabajar juntos. Lo que pasa en Bélgica pasa en toda Europa.

LGI.- Es una sorpresa descubrir que los actores no son discapacitados, ¿cómo se prepararon?

GE.- Gilles de Schryvers, por ejemplo, estuvo en una silla de ruedas durante seis semanas, iba con ella por su barrio. Lo que más le afectó fueron las miradas de compasión de la gente. Eso es algo que irrita mucho a estas personas. Por otro lado, le asombró que cuando tenía problemas, nadie le ayudaba. Robrech Vanden Thoren utilizó un apoyo especial para la cabeza durante el rodaje. Y Tom Audenaert trabajó con uno de sus mejores amigos que está prácticamente ciego. Las gafas también le ayudaron.

LGI.- Hasta la vista ganó la Espiga de Oro en la Seminci y el Premio del Público en Montreal y en Karlovy Vary…

GE.- Todos son fantásticos, pero los premios del público son los más directos y honestos, lo siente cuando recibes ese aplauso, porque la película la haces para el público. Un personaje con limitaciones es el héroe perfecto para el espectador, a todo el mundo le gusta la historia de David y Goliat. Eso es lo que quiere imaginarse la gente de sus propios problemas y limitaciones.

LGI.- ¿Cómo han sido las reacciones de espectadores con alguna discapacidad?

GE.- Solo reacciones positivas. Están contentos y dicen que por fin alguien habla de ello de una forma honesta.

 

 

Dirección: Geoffrey Enthoven. Guion: Pierre de Clercq. Producción: Mariano Vanhoof (Fobic Films). Fotografía: Berd Schelfhout. Montaje: Philippe Rabote. Música: Meuris y Papermouth. Reparto: Robrecht Vander Thoren, Gilles De Schrijver, Tom Audenaert, Isabelle de Hertogh, Kimke Desart, Karel Vingerhoets, Katelijne Verbeke, Johan Heldenbergh, Karljin Sileghem y Marilou Mermans. Distribuidora: Karma Films. Estreno: 23 de noviembre. www.karmafilms.es

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