Checco Zalone: “Parece que estamos en una competición para ver quién rechaza a más extranjeros”

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‘UN ITALIANO EN NORUEGA’ / El popular cómico italiano Checco Zalone hace su presentación en España con esta película, una sátira un poco enloquecida de los tiempos de la corrupción que ya es la producción más taquillera de la historia en ese país. www.cinesrenoir.com

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Checco Zalone, uno de los cómicos más populares de Italia, se presenta en España con esta película. Un italiano en Noruega es la historia de un tipo aferrado a su empleo fijo de funcionario en una administración regional. Cuando el Estado decide suprimir las provincias y ve en peligro su trabajo, se obstina en elegir siempre un traslado antes que una indemnización. Ello, aunque le envíen al Polo Norte.

Con Sonia Bergamaso, Eleonoro Giovanardi y Maurizio Michel en el reparto, la película –dirigida por Gennaro Nunziante- es una sátira sobre la corrupción, no solo política, también la de cada individuo en su día a día. Es una historia que se ríe bastante de la forma de ser de los italianos, al menos del tópico que existe sobre ellos, y de cómo la sociedad hoy nos ciega con sus trampas hasta hacernos perder el verdadero sentido de la vida. La provocación es una constante en el trabajo de Checco Zalone, que también hace buen uso de ella en esta entrevista.

LA GRAN ILUSIÓN.- Usted es muy famoso en Italia. Esta es su presentación en España, ¿espera que el público aquí reciba bien su humor?

CHECCO ZALONE.- Cuento con lo que me han dicho muchos periodistas y muchas otras personas de España y de que la ironía española es muy similar a la italiana. Además, aquí también hay corrupción y otras muchas ‘cualidades’ que compartimos.

“La ironía en España es muy parecida a la de Italia, además, aquí creo que también tienen ustedes mucha corrupción”

LGI.- Hay referencias a Berlusconi y sus ‘negocios’, pero ¿la corrupción en Italia no viene de un poco antes?

CHZ.- Claro, no viene solo de Berlusconi, sino de hace muchísimos años. Y se subraya la deuda pública que deriva de la corrupción. En los años 80 hubo un boom económico y se regalaban puestos de trabajo a cambio de votos. Eso está llevado a hoy. Si hubiéramos tenido a Merkel metiéndonos en vereda desde entonces, no viviríamos en una situación así.

LGI.- ¿Qué fue antes la corrupción política e institucional o la individual?

CHZ.- Sin duda, la individual, la corrupción parece que es una cosa del ser humano.

LGI.- La obsesión del personaje es mantener como sea su plaza de funcionario fijo.

CHZ.- Es una reacción a la ‘flexibilidad’ laboral, al modo moderno de hoy. Escribí la historia durante las reformas de Matteo Renzi, cuando se aprobaron menos garantías para los trabajadores y empezaba el saqueo a los trabajadores. Me vi afrontando esas realidades y esta película es una forma de reaccionar a lo que ha pasado.

“Sin duda, la corrupción individual fue antes de la política e institucional. La corrupción es una cosa del ser humano”

LGI.- En la película se ríe bastante de la forma de ser de los italianos…

CHZ.- Generalizar sobre todos los italianos no tiene mucho sentido, pero es verdad que buena parte somos así, broncos, exagerados, ruidosos… Aun así en la película hay un recorrido del personaje y un crecimiento ético. Se enamora de la cultura nórdica, por ejemplo, aunque recae y recuerda a Pinocho en la vuelta a sus vicios. Pero tiene un gran corazón.

LGI.- Hay en Un italiano en Noruega una crítica directa a los nacionalismos, ¿cree que son uno de los problemas graves de hoy?

CHZ.- Vivimos en un mundo en el que se están levantando muros y el populismo está ganando el partido. Hay violencia verbal, violencia en las redes sociales… Espero que cambie esta tendencia. Yo soy de Puglia y en los 90 un día llegaron allí 15.000 albaneses desesperados. Nosotros les acogimos y por ello nos dieron el Premio Nobel de la Paz. Me acuerdo de cómo dos albaneses llamaran a la puerta de mi casa y mi padre les dio pan y comida. Ahora parece que estamos en una competición para ver quién rechaza a más extranjeros. La política que levanta barreras es la que tiene éxito hoy.

“Vivimos en un mundo en el que se están levantando muros, hay violencia verbal y el populismo está ganando el partido”

LGI.- Todo esto usted lo cuenta con un humor a veces surrealista…

CHZ.-El surrealismo no suele funcionar en Italia.

LGI.- Pero ya el solo comienzo… Un funcionario italiano contando a una tribu de massais su vida…

CHZ.- La primera idea era que la voz del narrador leyera una carta del personaje al Papa, pero luego se nos ocurrió esta hipérbole. Los massais de la tribu asustados por las locuras de nuestro mundo.

LGI.- ¿Siempre trabaja usted con este tipo de humor?

CHZ.- Me gusta ser incorrecto, decir cosas con ligereza, cosas que a otro le llevarían a la cárcel directamente. Es una manera de enviar mensajes. Hace poco he compuesto una canción sobre ‘los hombres sexuales’ que sostiene que la homosexualidad es una enfermedad y después he recogido fondos para investigar la cura de este mal. Es una provocación y el objetivo, por supuesto, es terminar con la homofobia. Me gusta representar los vicios.

“Me gusta ser incorrecto, decir cosas con ligereza, cosas que a otro le llevarían a la cárcel directamente”

LGI.- ¿Y no ha habido algún homófobo despistado que se lo haya creído?

CHZ.- Si además de homófobo es estúpido, entonces es bastante posible.

LGI.- Así que usted emplea el humor como herramienta de denuncia.

CHZ.- Es el efecto que provoca el humor. Pero el único objetivo del cómico es hacer reír a los demás. Un cómico está dispuestos a pasar por encima del cadáver de su madre con tal de conseguir que la gente se ría.

LGI.- Y ¿a usted qué le hace reír?

CHZ.- Un cómico es difícil que se ría. Sobre todo porque somos muy envidiosos. No me gusta ir a ver a mis compañeros contando chistes en un escenario.

LGI.- Pero Italia tiene una larga tradición de comedia en el cine, ¿no tiene referentes?

CHZ.- Por supuesto. Alberto Sordi que encarnó todo el recorrido que yo he estado haciendo peor mucho mejor y rodeado de grandísimos directores y artistas, como Mario Monicelli, Dino Risi, Ettore Scola…

 

 

Dirección: GENNARO NUNZIANTE. Guion: GENNARO NUNZIANTE Y CHECCO ZALONE. Producción: PIETRO VALSECCHI. Fotografía: VITTORIO OMODEI ZORINI. Montaje: PIETRO MORANA. Música: CHECCO ZALONE. Reparto: CHECCO ZALONE, SONIA BERGAMASCO, ELEONORA GIOVANARDI, MAURIZIO MICHELI, LUDOVICA MODUGNO. Distribuidora: A CONTRACORRIENTE FILMS. Estreno: 28 de abril de 2017.

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