“En Francia, en los servicios públicos hay suicidios frecuentemente”

‘CORPORATE’ / Nicolas Silhol debuta con esta película, una denuncia radical a las fórmulas deshumanizadas en el entorno laboral inspirada en los suicidios de France Télécom. www.cinesrenoir.com

 

Una de las listas más negras de los nuevos tiempos laborales que vivimos es la que arrastra la antigua France Télécom, hoy Orange, con el suicidio de sesenta trabajadores, algunos intentos fallidos e incontable bajas por depresión. Esta siniestra realidad inspiró a Nicolas Silhol que se lanzó a la aventura de su primera película. Corporate, dirigida por él y escrita con la colaboración de Nicolas Fleureau, es un retrato de esa situación y, también, una llamada a la responsabilidad individual y a la organización en grupo solidarios de resistencia.

Céline Sallette es la protagonista. Ella es Emilie, una jefa de recursos humanos de una multinacional a la que han contratado por su falta de escrúpulos. Su misión es conseguir que los empleados que la empresa ya no quiere renuncien por sí mismos. Emilie sigue el programa con total obediencia, hasta que un día, uno de sus empleados se suicida saltando desde la ventana de su oficina. Lambert Wilson, en el papel del director de Recursos Humanos, la acompaña en el reparto.

LA GRAN ILUSIÓN.- ¿Qué reflexión hace de un mundo en el que los trabajadores están tan desesperados que se suicidan?

NICOLAS SILHOL.- Bueno, las evoluciones son rápidas, cada vez más. Escribí esta película hace seis años y me inspiré en France Télécom. Vivimos una época en que los métodos de gestión de las empresas privadas se han extendido y contaminado los servicios públicos. Después de France Télécom, que ahora es Orange, la situación se extendió a Correos, la policía, los hospitales… Y el movimiento sigue hoy y se acelera. Desde la llegada de Emmanuel Macron, las reformas laborales tienen el sentido de mayor flexibilización, reducción de los derechos de los trabajadores y del código del trabajo.

“Vivimos una época en que los métodos de gestión de las empresas privadas se han extendido y contaminado los servicios públicos”

LGI.- ¿Los suicidios laborales son un síntoma de rendición de la clase trabajadora?

NS.- En France Télécom se redujeron, pero en Francia, en los hospitales públicos, en Correos… los hay frecuentemente. Se ha instalado una especie de fatalismo y, precisamente, esta película la hemos hecho para hablar del sufrimiento en el trabajo, para hablar de la responsabilidad individual y animar a que cada uno se ponga en una situación de ruptura y se empiecen a crear movimientos de resistencia.

LGI.- Para que eso funcione es necesaria la solidaridad.

NS.- Sí, la resistencia tiene que basarse en la solidaridad, pero cuando uno rompe la ley del silencio, se produce una liberación de la palabra de los demás.

“Cuando uno rompe la ley del silencio, se produce una liberación de la palabra de los demás. La resistencia tiene que basarse en la solidaridad”

LGI.- Usted hace un intercambio de roles con la protagonista y su pareja, ¿es una forma de señalar a las mujeres que utilizan el código masculino?

NS.-Sí, pero nos interesaba más allá del trabajo, queríamos también hacernos preguntas sobre el papel de la mujer en el mundo de la empresa. En la película hay un duelo entre la jefa de Recursos Humanos y la inspectora de trabajo. Son dos mujeres fuertes, cada una se ha impuesto en un mundo de hombres y cada una a su manera. Emilie ha asumido los códigos masculinos, lleva traje, no tiene miedo de ver sufrir a los demás… en Francia diríamos que tiene un par de cojones. Queríamos que el duelo sirviera de espejo.

LGI.- ¿Es su forma de decir que si las mujeres accedieran de forma natural a los puestos directivos, el ambiente laboral sería más humano?

NS.- Sí. Este personaje está formateado según los valores machistas. Si las mujeres pudieran expresar más fácilmente sus valores personales, seguro que las cosas evolucionaría de otra manera, mucho mejor.

“Queríamos también hacernos preguntas sobre el papel de la mujer en el mundo de la empresa”

LGI.- ¿Cuánto hay que deshumanizarse para hacer un trabajo como el del personaje de Emilie?

NS.- El personaje aparece al principio de la película en función de su oficio, de ahí el sentido del título de la película. Para llegar a jefa de Recursos Humanos de esa gran empresa tiene que desconectar de sus sentimientos y asumir los valores de la empresa.

LGI.- ¿Y el resto de empleados de la empresa?

NS.- Ellos funcionan por el principio del miedo, miedo a ser el siguiente de la lista. Es el principio del chivo expiatorio, nadie se acerca al chivo expiatorio.

LGI.- En su investigación para hacer la película ¿ha conocido situaciones peores que las que salen a la luz?

NS.- Sí, la realidad supera en mucho a la ficción. Aquí solo hay un suicidio, en France Télécom hubo sesenta. No queríamos caer en algo demasiado espectacular, queríamos ver cómo eran las piezas de este tipo de gestión, escudriñar su funcionamiento, apartarnos de lo excepcional y quedarnos en lo riguroso.

 

Dirección: NICOLAS SILHOL. Guion: NICOLAS FLEUREAU Y NICOLAS SILHOL. Producción: JEAN-CHRISTOPHE REYMOND. Fotografía: NICOLAS GAURIN. Montaje: FLORENCE BRESSON. Música: FABIEN KOURTZER, MIKER KOURTZER Y ALEXANDRE SAADA. Reparto: CÉLINE SALLETTE, LAMBERT WILSON, STÉPHANE DE GROODT, VIOLAINE FUMEAU, CAMILE JAPY, XAVIER DE GUILLEBON… Distribuidora: VERCINE. Estreno: 25 de mayo de 2018.

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