Ricardo Darín: “La idea del amor que nos han vendido es ¡tan simplista!”

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‘EL AMOR MENOS PENSADO’ / El actor debuta como productor en esta película que protagoniza junto a Mercedes Morán y que desinfla el espejismo del estado de enamoramiento que tanto exprime Hollywood. www.cinesrenoir.com

Ricardo Darín, no es “una persona amorosa”, es “un indignado por conformación cromosómica”. Cabreado a menudo con las injusticias y los abusos que se producen en el mundo, también se irrita y frunce el ceño por cuestiones más etéreas, incluso aceptadas como supuestamente benéficas. La idea de amor romántico que nos ha vendido Hollywood es una de ellas, “es que es ¡tan simplista! que no nos hace ningún bien. La verdad, no sé a quién beneficia”.

Y, precisamente, dándole vueltas al amor está Marcos, el personaje que interpreta en El amor menos pensado, nueva película de Juan Vera, con la que el actor y su hijo, Chino Darín, debutan como productores, y que fue el título que inauguró la reciente edición del Festival de San Sebastián. Acompañado de Mercedes Morán, aquí se mete en un drama muy poco y muy romántico –depende del momento- sobre la crisis de una pareja que se ama, pero en la que ya ninguno está enamorado del otro.

Llevan 25 años juntos, su hijo se ha independizado y ellos, de nuevo solos, se lanzan a la crisis. Pero ¿de verdad se puede vivir una relación de tanto tiempo en permanente estado de enamoramiento? Tal vez sí, pero ¿no es posible que ese sea un espejismo más que nos han colado desde las ficciones americanas todopoderosas? Con la casi infalible presencia de dos intérpretes extraordinarios, la película es menos ácida y pendenciera que las declaraciones del propio Darín.

LA GRAN ILUSIÓN.- ¿Este mensaje de que lo mejor es estar enamorado toda la vida no es un fraude monumental?

RICARDO DARÍN.- Sí. La película es un juego irónico para burlarse de la sobredimensión con que percibimos del estado de enamoramiento, eso que te revoluciona. Es una cosa más para responsabilizar a Hollywood.

“La película es un juego irónico para burlarse de la sobredimensión con que percibimos del estado de enamoramiento, eso que te revoluciona”

LGI.- ¿El amor menos pensado intenta echar por tierra esa idea del amor romántico?

RD.- Estamos acostumbrados a vivir con la idea de ese amor romántico, pero en las parejas, sobre todo en las de muchos años… Aunque hay gente que vive en estado de amor permanente, pero porque son personas amorosas, es un concepto de vida. Utilizamos el término amor romántico de una forma muy imprudente, sería algo que superaría cualquier barrera. Pero, de verdad, ¿cómo sería una relación romántica?

LGI.- ¿Usted no es de esas personas amorosas?

RD.- No, yo soy un indignado por conformación cromosómica. Me indignan los abusos, los atropellos… Hay que revolucionar un poco el pensamiento. Pero, por otro lado, soy un privilegiado y tengo que estar y ser agradecido. Si yo me quejo en este mundo donde hay tanta pobreza, ¿qué queda para los demás?

“Yo soy un indignado por conformación cromosómica. Me indignan los abusos, los atropellos… Hay que revolucionar el pensamiento”

LGI.- Volviendo al amor y a la idea simplista que nos han vendido…

RC.- Es que es tan simplista que no nos hace ningún bien, no sé a quién beneficia. Yo no creo nada, pero nada, en la media naranja. Yo creo que cada uno está completo con lo que es. Lo primero es asumirnos a nosotros mismos, pero hemos cargado con muchos tabúes impuestos. La humanidad ha sufrido mucho por las normas impuestas por señores que ni siquiera conocemos.

LGI.- La ‘tragedia’ de la infidelidad ¿no se nos ha ido también un poco de las manos?

RD.- La infidelidad más atroz es con uno mismo y también la más perversa. Somos mucho más duros a la hora de enjuiciar a otros que a la de mirar en nuestro interior. La deslealtad es otra cosa y pasa por otro lado, pero lo físico y sus apetencias me parecen más triviales.

“La idea de amor romántico que nos han vendido no nos hace ningún bien, no sé a quién beneficia. Yo no creo nada, pero nada, en la media naranja”

LGI.- ¿Especialmente a la edad de los personajes de la película?

RD.- Sí. La pareja protagonista son una mujer y un hombre que viven en un momento bisagra.

LGI.- ¿Le ha hecho reflexionar sobre la edad y sobre los años en su condición de actor?

RD.- Esta película ha puesto el dedo en la tecla de lo que yo ya empieza a percibir, la edad. Más allá de los físico, del rodillo en la barriga, del cuello… en fin. He de decir que nuestra industria es mucho más perversa con las mujeres que con los hombres, por decirlo de una forma perfumada. Con los señores se acepta todo más, pero con las actrices… Con el advenimiento de la alta definición no les perdonan una arruga, un lunar.

LGI.- Pero ¿usted está preparado para empezar a hacer papeles de abuelo?

RD.- No elijo los trabajos por los personajes, lo hago por la historia. Y, por otro lado, me encantaría llevar un bebé colgado. Estoy acostumbrado a trabajar con perros y bebés. Y me gustaría muchísimo ver en el cine hombres con bebés encima.

“La industria del cine es mucho más perversa con las mujeres que con los hombres, por decirlo de una forma perfumada”

LGI.- Parece que en Argentina, como aquí, por otro lado, no se aprende mucho del pasado, ¿qué piensa usted?

RD.- Es verdad. Tenemos una tendencia a lo cíclico que empieza a preocuparme. No aprendemos la lección. Aunque en Argentina siempre hay esperanza, y no Aguirre. Y estoy cansado de echar la culpa a los políticos, al fin y al cabo, estos emergen de nuestra sociedad. Eso es como tirar la pelota fuera. Hay que trabajar más hacia dentro. Tenemos que aprender mucho, somos una democracia joven y hay que tomar nota para no cometer los mismos errores.

LGI.-Y como individuos ¿somos responsables de cómo encaren la situación nuestros hijos?

RD.- Bueno, uno puede ser hijo de unos padres ejemplares y agarrar el camino equivocado. Pero sí, creo que es muy importante. Nosotros no nacemos con prejuicios, estos son heredados, y limpios de ellos se enfrentan mejor las cosas. No sé. El hombre es producto de las circunstancias, la atmósfera familiar, por ejemplo, es muy importante. Si la nutrición infantil es importante, ¿cómo no va a serlo el aroma en el que nos criamos? Pero también hay un elemento de autogestión y determinación que crea personalidades reactivas a lo que hemos vivido.

Dirección: JUAN VERA. Guion: DANIEL CÚPARO Y JUAN VERA. Producción: CHINO DARÍN, RICARDO DARÍN, CHRISTIAN FAILLACE, JUAN PABLO GALLI, FEDERICO POSTRNAK Y JUAN VERA. Fotografía: RODRIGO PULPEIRO. Montaje: PABLO BARBIERI CARRERA. Música: IVÁN WYSZOGROD. Rerparto: RICARDO DARÍN, MERCEDES MORÁN, CLAUDIA FONTÁN, LUIS RUBIO, ANDREA PIETRA, JEAN PIERRE NOHER, CLAUDIA LAPACÓ… Distribuidora: FILMAX. Estreno: 30 de noviembre de 2018.

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