Unas mujeres muy raras. Por FERNANDO COLOMO

Desde niño me impresionó Las señoritas de Aviñón.

Lo vi en un libro gordote de Picasso que tenía el padre de una amiga de mi hermana. Eran unas mujeres muy raras, desnudas, pero muy raras, que parecía que me miraban fijamente. Me sentí atraído y horrorizado al mismo tiempo. Luego averigüé que aquello era el principio del cubismo. Quise apuntarme a ese movimiento, pero pronto supe que era una escuela artística ya terminada.
A continuación, descubrí el cine, a Truffaut y la Nouvelle Vague, y, después, a Bergman, Fellini y, sobre todo, a Antonioni. Aquellos sí que estaban en vigencia y acabé siendo director de cine. Muchos años después, cuando descubrí la detención de Pablo Picasso, en septiembre de 1911, como sospechoso de formar parte de una banda internacional que había robado La Gioconda, comprendí que podía contar en celuloide lo que no pude contar con los pinceles.
(Fernando Colomo, director de La banda Picasso)

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