Señora Robinson, ¡está usted tratando de seducirme!

¿Cuántos hombres hay en la ficción que tienen apasionadas historias de amor con mujeres más jóvenes que ellos? Decenas, cientos… Es normal. Lo contrario, sin embargo, cuando es la mujer la que le saca unos años al amante, no se mira con los mismos ojos. Fanny Ardant contribuye, con el personaje de Caroline de Mis días felices, la nueva película de Marion Vernoux, a cambiar esa forma de juzgar cargada de prejuicios. En el cine hay en este asunto ejemplos para todo, hay maravillosas historias de amor, divertidas relaciones, otras que son claramente dañinas y algunas, incluso, letales.

‘El crepúsculo de los dioses’ (Billy Wilder, 1950)

La relación que mantienen Norma Desmond y Joe Gillis no es, desde luego, la más saludable del mundo, aunque se haya convertido en una de las más conocidas de la historia del cine. Billy Wilder firmó aquí una película valiente y absolutamente honesta, que fue recompensada en su momento y que hoy ya es una  de las grandes obras maestras de este arte. Magnífico Willian Holden y absolutamente impresionante Gloria Swanson.

‘El graduado’ (Mike Nichols, 1967)

Anne Bancroft y Dustin Hoffman, como la señora Robinson y Benjamin Braddok, forman una de las parejas más conocidas y comentadas de la gran pantalla. Mike Nichols ganó mucho reconocimiento por este trabajo, por el que conquistó el Oscar y el Premio de los Críticos de Nueva York,  entre otros galardones. Katharine Ross, en el papel de Elaine, completaba el reparto principal.

‘El soplo al corazón’ (Louis Malle, 1971)

Laurent es bastante más joven que Clara, de hecho, él es un adolescente casi un niño aún y ella es una mujer adulta. Además, ella es su madre. Ninguna de estas circunstancias, sin embargo, impiden que la relación que existe entre ambos sea una de las más hermosas, naturales y felices de la historia del cine. Una obra maestra del gran Louis Malle, que aquí puso altísimo el listón de la sensibilidad y del conocimiento auténtico de la felicidad del ser humano.

‘Verano del 42’ (Robert Mulligan, 1971)

El escritor y guionista Herman Raucher contaba en esta película (también existe la novela) un episodio de su propia vida, cuando él era un adolescente. Tenía catorce años y eran las vacaciones de 1942 en la isla de Nantucket. Allí vivió un intenso romance con una mujer, Dorothy, cuyo esposo estaba en el frente. Gary Grimes y Jennifer O’Neill era los protagonistas de este drama romántico.

 

 

 

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