Cuando solo el hombre puede decidir

‘GETT: EL DIVORCIO DE VIVIANE AMSALEM’ / Ronit y Shlomi Alkabetz cierran la trilogía sobre la emancipación de la mujer con esta película, protagonizada por la primera y por el actor de origen armenio Simmon Abkarian. Premios a Mejor Película y Mejor Actor Secundario en la Academia Israelí de Cine. www.cinesrenoir.com

Los hermanos Ronit y Shlomi Alkabetz cierran la trilogía dedicada a la mujer en Israel con Gett: el divorcio de Viviane Amsalem, una película que se presentó en Cannes y después en San Sebastián y que ha conquistado varios premios, entre otros los de Mejor Película y Mejor Actor Secundario en la Academia Israelí de Cine y Televisión.

Con el mismo personaje que en las dos anteriores, Viviane Amsalem, ahora cuentan la historia de un divorcio en su país. En Israel todos los divorcios, incluso los de los matrimonios civiles, deben celebrarse en un tribunal rabínico, aunque la última palabra, la decisión definitiva, pertenece al marido. Es la situación en la que se encuentra la mujer de esta película, que depende de si es capaz de convencer o no a su esposo para que le conceda el divorcio.

“La Ley otorga este indignante derecho al marido. Los rabinos argumentan que lo hacen todo para ayudar a las mujeres, pero la realidad en las restringidas vistas de los procedimientos legales es muy diferente, pues es tarea sagrada de los rabinos hacer todo lo posible para preservar el hogar judío, y son reacios a anteponer el interés personal de divorciarse a su tarea sagrada”, explican los directores que, por primera vez en el cine, han abierto las puertas de un tribunal religioso al público.

En Gett: el divorcio de Viviane Amsalem todo sucede en el interior del tribunal. Allí hablan la mujer y el marido, los abogados de ambos, los testigos convocados, los jueces… Pero nada de todo ello tiene ninguna importancia a la vista de la cerrazón del esposo, decidido a mantener su negación.

“Esto pasa en la actualidad. Dado que esta ley no ha evolucionado, la pregunta no es ‘cuándo’, sino ‘durante cuánto tiempo’ se prolongará el proceso. Un tiempo precioso perdido para las mujeres, que piden el divorcio sin que parezca importarles a sus maridos, a los rabinos y a la Ley”, dicen los hermanos Alkabetz.

“Este tiempo perdido solo tiene un valor para las pobres mujeres que suplican el derecho de volver a una vida normal. Esto se debe a que la mujer, mientras no esté formalmente divorciada, si vive fuera del domicilio conyugal nunca podrá formar otra familia, y los hijos que pueda tener fuera del matrimonio serán estigmatizados con el estatus de ‘mamzer’, el equivalente a bastardo, que no tiene estatus legal ni protección”. Y añaden: “Además, esta ley prohíbe a la mujer vida social de cualquier tipo, pues se arriesgaría a ser sospechosa de haber tenido una relación con un hombre, que le impediría de por vida recibir la condición de divorciada, si el marido mantiene el rechazo al divorcio. Una mujer que está esperando el reconocimiento de divorcio vive una especie de encarcelamiento”.

 

 

Dirección: RONIT ELKABETZ, SHLOMI ELKABETZ. Guion: RONIT ELKABETZ, SHLOMI ELKABETZ. Producción: MARIE MASMONTEIL, SANDRINE BRAUER SHLOMI ELKABETZ. Fotografía: JEANNE LAPOIRIE. Montaje: JOEL ALEXIS. Reparto: RONIT ELKABETZ, MENASHE NOY, SIMON ABKARIAN, SASSON GABAY Y ELI GORNSTEIN. Distribuidora: FESTIVAL FILMS. Estreno: 1 de abril de 2015

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