“A mí no me digas que no se puede”

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Dalton Trumbo firmó en el cine la crítica más ácida y amarga de todas las que se han hecho sobre la mirada de la sociedad y el trato que el sistema da a las personas discapacitadas (Johnny cogió su fusil). Las denuncias sobre ello en la gran pantalla han sido muchas. Otros han optado por contar historias de superación, las que más les gustan a los miembros de la Academia de Hollywood y, en general, al público. Los hay que apuestan por el realismo y también por la comedia para tratar este tema. Ahora, Geoffrey Enthoven, con una historia real como modelo, estrena  Hasta la vista, con la que ganó la Espiga de Oro y el Premio de la Juventud en la Seminci de Valladolid.


 •Intocable, de Olivier Nakache y Eric Toledano, donde se cuenta la historia real de un millonario tetrapléjico y su cuidador, ha batido todos los récords de taquilla en Europa.

John Hawkes, el protagonista de The Sessions (próximo estreno en España), es uno de los favoritos para el Oscar por su interpretación de Mark O’Brien, un personaje real, un hombre paralizado casi por completo que, sin embargo, no quiere renunciar al sexo.

Daniel Day-Lewis se llevó el Oscar por su trabajo en Mi pie izquierdo, una película de Jim Sheridan en la que interpretaba a Christy Brown, un pintor y escritor con parálisis cerebral.

Una mente maravillosa (Ron Howard), historia de un hombre con esquizofrenia paranoide y genial en Matemáticas, ganó el Oscar a la Mejor Película.

La estatuilla de Hollywood también fue para Forrest Gump, para su director Robert Zemeckis y para Tom Hanks.

Dustin Hoffman lo alcanzó con su papel de Raymond Babbitt, un autista muy inteligente, en Rain Man.

El único Oscar que ha logrado Al Pacino fue el que ganó por Esencia de mujer, remake de Perfume de mujer, de Dino Risi, por la que Vittorio Gassman fue galardonado en Cannes.

La lista de premiados por papeles de estas características es mucho más extensa y, ante ella, es inevitable pensar que, a pesar de la calidad de estos trabajos, hay en estos reconocimientos cierta hipocresía, una especie de lavado de conciencia, de disimulo frente a la verdadera postura de cada uno ante la realidad en la que viven las personas con discapacidad. Pacino está notable en Esencia de mujer, pero no llega a la altura del talento que mostró en Tarde de perros, El Padrino, El Padrino II, Serpico o Glengarry Glen Ross, por las que fue candidato a la estatuilla, que no consiguió.

En España, las películas recientes que abordan este tema no son especialmente sensibleras, ni maniqueas. Ahí está Mar adentro, de Alejandro Amenábar, que también ganó el Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa, además de un Globo de Oro, dos Premios del Cine Europeo y un puñado de Goyas. Desde la comedia, Álex de la Iglesia trató el tema en Acción mutante; El Langui (“a mí no me digas que no se puede”) asombró a todo el mundo por su interpretación en El truco del manco, y más recientemente  Roberto Pérez Toledo eligió mirar la realidad para rodar Seis puntos sobre Emma.

Aquí dejamos la selección de La Gran Ilusión, cuatro títulos con los que se ha hecho más grande el cine.

‘Freaks’, Tod Browning (1932)

En los años treinta se tachó de morbosa e inmoral, incluso se prohibió en muchas salas y en algunos países. Entonces no comprendieron el punto de vista de Tod Browning, una denuncia feroz y una obra maestra. La película estaba interpretada por personas con discapacidades reales, que vivían y trabajaban en circos y ferias ambulantes

 ‘El milagro de Anna Sullivan’, Arthur Penn (1962)

Anne Bancroft ganó el Oscar  por su papel de Anna Sullivan. La historia cuenta cómo esta mujer consigue romper la burbuja en la que vive una niña sorda y ciega, hija de unos padres negligentes e incompetentes. Lo mejor, la ausencia en la película de Penn de sentimentalismos y sensiblerías.

‘El hombre elefante’, David Lynch (1980)

Inspirada en la historia real de Joseph Merrick, un hombre con una grave deformación que vivió en Londres en el siglo XIX, está protagonizada por un inmenso John Hurt. La película cuenta la persecución que sufre el protagonista, al que todos tratan como a un animal, no como a un hombre. «Yo no soy un animal! Yo soy un ser humano, yo soy… un hombre! »

‘Nacional 7’, Jean Pierre Sinapi (2000)

Admirable e inclasificable, la película de Sinapi se inspiró en un caso real, el de un hombre con una enfermedad degenerativa y un genio de mil diablos que quiere hacer el amor antes de que ya sea imposible. La complicidad de una enfermera y el despertar del resto de personas que viven en la misma residencia que él completaban este relato, un drama de una autenticidad sobrecogedora, con momentos de gran humor.

‘La escafandra y la mariposa’, Julian Schnabel (2007)

Mathieu Almaric y el director Julian Schnabel se cargaron de premios con esta película, en la que el cineasta contaba la historia real de Jean Dominique Bauby, que quedó completamente paralizado a causa de un accidente, pero fue capaz de dictar letra a letra, con el parpadeo de un ojo, el libro que inspira el filme. Asombrosa la creación que Schnabel hizo del universo del personaje.

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