Germinal Roaux: “El valor moral de la solidaridad está por encima de todo”

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‘FORTUNA’ /  El fotógrafo y cineasta Germinal Roaux retrata ante el espectador la tragedia de los refugiados en Europa con una película dura, pero necesaria y llena de poesía. www.cinesrenoir.com

El cineasta y fotógrafo Germinal Roaux ha querido transmitir al mundo la vergüenza que siente de ser europeo, de pertenecer al mundo que mira sentado cómo millones de personas refugiadas intentan sobrevivir en la parte del mundo que es social, política y humanamente habitable.

Lo hace desde la historia de Fortuna, una joven africana acogida en un centro de refugiados en Suiza dirigido por unos monjes católicos. Kidist Siyum es la protagonista de este drama, en el que tiene un relevante papel el tristemente desaparecido Bruno Ganz. También participan en el reparto Patrick D’Asummçao y Yoann Blanc.

Fortuna, una niña etíope de 14 años, es recibida con otros refugiados por una comunidad de monjes católicos en un monasterio de los Alpes suizos. Allí conoce a Kabir, un joven africano de la que se enamora. Es invierno y a medida que la nieve cubre los picos, el monasterio se convierte en su refugio, pero también en escenario de acontecimientos que socavan la vida pacífica de los monjes.

LA GRAN ILUSIÓN.- El personaje es símbolo de máxima fragilidad, mujer, negra, menor, refugiada, sola… ¿pretendía reflejar eso?

GERMINAL ROAUX.- Sí, es la máxima fragilidad. Es muy importante en la película, pero también quería tratar el tema de la diferencia, que se produce mucho entre niños. Ella está en un centro de menores refugiados no acompañados. En los reales hay muchas chicas como Fortuna que han cruzado el Mediterráneo solas para llegar a Suiza.

“En los centros de menores para refugiados hay muchas chicas como Fortuna que han cruzado el Mediterráneo solas”

LGI.- Esta historia deja una enorme sensación de vergüenza de ser europeo, ¿usted la siente?

G.R.- Lo siento mucho antes de conocer a estos jóvenes. Siento rabia e impotencia desde antes de que se empezara a hablar de crisis migratoria y me preguntó a menudo qué puedo hacer yo. No soy valiente, no soy marinero y no puedo embarcar en un Aquarius, solo tengo mis herramientas como cineasta. Así que decidí utilizar el cine para hablar de este problema.

LGI.- Siempre ha rodado en blanco y negro, ¿es una manera de resaltar la poesía incluso en medio de estas tragedias?

G.R.- Sí, la poesía es importante porque recibimos mucha información, pero son hechos, cifras, estadísticas… Eso lo que hace es quitarnos sensibilidad. Ante eso, pensé que la poesía podía ser un espacio que nos invitara a reflexionar. Soy fotógrafo, la fotografía en blanco y negro me permitía cierta distancia, pero también una cercanía al alma del ser humano. Se ha instalado hasta tal punto como un lenguaje para mí que era incapaz de rodar una película en color. Escribo pensando en blanco y negro.

“La fotografía en blanco y negro se ha instalado hasta tal punto como un lenguaje para mí que era incapaz de rodar una película en color”

LGI.- Los monjes del centro de refugiados son en su mayoría los reales, ¿fue fácil convencerles?

G.R.- Al principio no les hacía mucha gracias, pero les di el guion para que lo leyeran y entonces se decidieron a aceptar. Viendo su reflexión y su reacción, comprendí el mecanismo para abrir nuestras mentes a puntos de vista diferentes que tiene mucho que ver con la noción de acogida, cómo abrir las puertas al que es diferente. Estas personas son monjes, pero son seres humanos como nosotros, y eso es lo interesante.

LGI.- Aunque no es el tema central de la película, trata aquí el paso de la infancia a la edad adulta.

G.R.- Ya lo traté en mi primera película. Mi paso personal a la edad adulta fue difícil, brutal. Perdí un gran amigo con casi 20 años, éramos como hermanos y ello se unió al despertar a las dificultades de la vida.

“Abrir nuestras mentes a puntos de vista diferentes tiene mucho que ver con la noción de acogida, con cómo abrir las puertas al que es diferente”

LGI.- ¿Qué podemos hacer para solucionar esta tragedia?

G.R.- Esto toca algo vital en nuestra condición de seres humanos. El valor moral de la solidaridad está por encima de todo. Y si para ayudar tenemos que desobedecer leyes, habrá que desobedecer. Ya está pasando desde hace años con esos barcos. Es inaceptable e incomprensible que los políticos no sean capaces de ayudar a esa gente. No entiendo cómo se puede condenar a alguien que está intentando salvar al que se está ahogando.

LGI.- Nosotros somos espectadores de eso y no reaccionamos.

G.R.- Todos lo somos, pero nos puede el miedo, siempre el miedo, el miedo al diferente, que avivan los medios de comunicación. Nuestro trabajo es abrir esas puertas. La película intenta abrir ese espacio de reflexión.

“El valor moral de la solidaridad está por encima de todo. Y si para ayudar tenemos que desobedecer leyes, habrá que desobedecer”

LGI.- Aquí en España, con la aparición de VOX se está creando más rechazo a los refugiados. ¿La película podría neutralizar estas corrientes de odio?

G.R.- Mi punto de vista es artístico, no político. Al oír esto de España, me da miedo, vamos a tener todos que aprender a compartir. ¿Qué genera ese miedo? Para ellos, nosotros también somos los otros. Tenemos que aprender a hablar de ese miedo sin histerias. Con la denuncia del cambio climático creo que hemos empezado a entender un poco el misterio del planeta y lo que nos jugamos, de ahí aprendemos también cuál es el misterio de la humanidad. Pero es verdad que al mismo tiempo la reacción del otro lado también es más violenta, como si pensaran que van a perder algo.

Dirección: GERMINAL ROAUX. Guion: GERMINAL ROAUX. Producción: RUTH WALDBURGER. Fotografía: COLIN LÉVÈQUE. Montaje: JACQUES COMETS Y SOPHIE VERCRUYSE. Reparto: KIDIST SIYUM, BRUNO GANZ, PATRICK D’ASSUMÇAO, YOANN BLANC. Distribuidora: SURTSEY FILMS. Estreno: 1 de enero de 2020.

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