‘Stoker’, la turbadora apuesta de Park Chan-Wook

Comparte en RRSS

Park Chan-Wook hace una de las propuestas más novedosas de la cartelera de los últimos años con Stoker, cine de suspense envuelto con un manto de luminosidad, una estética pulcra, cuidada al mínimo detalle y con personajes moviéndose en el filo del riesgo interpretativo. Es apuesta ganadora, al cineasta coreano solo le faltaba el salto a Occidente para ampliar horizonte de fans.

Un prestigioso crítico nacional dice refiriéndose a la nueva película de Park Chan-Wook, la primera que rueda fuera de Corea y en inglés: “Noticia de alcance en el mundo de los estrenos semanales: hay una película que no se parece a nada que haya visto usted antes (…) Stoker es genuinamente insólita”. Y con estas palabras da en el clavo. La película ni siquiera se parece demasiado a sus propios trabajos anteriores, con la excepción tal vez, y solo por cuestión estética, de I’m a Cyborg. But that’s Ok. Park Chan-Wook abre con esta película una vía nueva, diferente, para su cine.

Aquí dejamos unas imágenes del cine de Park Chan-Wook. Más oscuridad y dureza y cierta suciedad premeditada han inundado sus películas hasta llegar a Stoker.

De izquierda a derecha empezando por arriba: Old Boy (2003), Sympathy for Lady Vengeance (2005), I’m A Cyborg. But that’s Ok (2007), Joint Security Area (2000), Thirst (2009) y Sympathy for Mr. Vengeance (2002).

1 comentario

  • alfonso ormaetxea dice:

    Terciopelo coreano
    Para su desembarco en los EE.UU, el coreano Park Chan Wook ha optado por «homenajear» a Hitckock y a David Lynch, rebajando la violencia y el morbo de sus anteriores películas, sobre todo Old Boy. Ya se sabe que los directores «indies» no vocacionales sino episódicos en razón del bajo presupuesto, están deseando dejar de serlo y entrar en el mainstream de Hollywood.

    En este caso, el surcoreano permanece fiel a sus obsesiones con una de esas películas que enseguida adquieren el marchamo de «inquietantes», con algo de sexo turbio con un punto edípico, adolescentes dudando entre el autismo y el síndrome de Asperger, sofisticada violencia y madres de mirada torcida.

    Agarrado a una historia en la que se tarda en entrar, la cinta acaba convenciendo en base a la banda sonora de Phillips Glass y Clint Mansell, al virtuosismo de la puesta en escena y sobre todo por la forma de llevar la cámara y tejer planos realmente espectaculares.

    La Kidman consigue sobreponerse al botox en la escena final y la Wasikowska, clónica de la niña de la Familia Monster, no supera a la Isabella Rosellini de Terciopelo Azul, por no hablar del protagonista masculino, nada creíble, y que desde luego no hace ni sombra a un Dennis Hopper, que no necesitaba esforzarse en la ficción por parecer el mal bicho que era en la vida real.

    No es para todos los públicos, pero contamos en la sala con las Abuelas Frikies de la Plaza de los Cubos, dos hermanas muy mayores que no se pierden un estreno, sobre todo si la película es rarita, llegan siempre tarde, se levantan a orinar a mitad de película, comentan sin recato las escenas más perturbadoras y se quedan como el que suscribe hasta el final de los créditos.
    Y al salir me cuido muy mucho de no darles la espalda…

Dejar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.