Martes, 06 Octubre 2026
Entrevistas Estrenos

Diego Luna: “Cuando tú eres el que recibes a los migrantes es cuando demuestras quién eres”

Diego Luna vuelve a ponerse tras la cámara para rodar una historia de la migración. Protagonizada por la joven actriz Anna Díaz, la película es una adaptación de la novela de Brenda Navarro. A competición en sección Horizontes Latinos de San Sebastián.


El director y actor Diego Luna cuenta en Ceniza en la boca la historia de una mujer en busca de una vida mejor. Lucila viaja con su hermano Diego desde México para encontrarse con su madre en Madrid, quien lleva ahí ocho años trabajando ilegalmente para mantenerlos. Al llegar, la vida que los espera resulta más dura de lo que imaginaban.

Coescrita por él junto a Abia Castillo y Diego Rabasa, la película es una adaptación de la novela de Brenda Navarro, en la que participan también en el equipo artístico Adriana Paz, Luisa Huertas, Guillermo Ríos, Sergio Bautista y Benny Emmanuel, entre otros.

LA GRAN ILUSIÓN: ¿Cuál es el punto diferente que encontraste en el libro para querer llevar esta historia al cine sin repetir otras de migración que ya se han contado?

DIEGO LUNA: En el libro lo que encontré es algo que es particular de este momento que estamos viviendo. A raíz de lo violento que resulta cruzar México para los migrantes, ahora una buena parte de la migración que acostumbraba a transitar por nuestro país en las últimas décadas esté buscando otra salida.

LGI: Cambian EE.UU. por España.

DL: Cruzar México es de una violencia brutal y luego llegar a la frontera y enfrentarse a este miedo sembrado… y la política migratoria que Trump ha llevado a un terreno de lo inconcebible… hace que España sea una puerta hacia Europa. Esa historia de las comunidades latinoamericanas que llegan a España para tratar de encontrar un sitio en Europa y pensar además en ir y venir, que es una cosa a la que la migración renunciaba. Ahí yo encuentro una posibilidad de hablar de todo lo que podría estar pasando entre América Latina y España.

 

 

“Una buena parte de la migración que acostumbraba a transitar por México en las últimas décadas esté buscando otra salida”

 

LGI: ¿Hay intención de una dimensión política en la película?

DL: Sí, claro que se puede. También te diría que hay una cantidad de prejuicios brutales. Esta es una historia de ida y vuelta, o sea, es importante que nos replanteemos nuestra relación, que recordemos todo aquello que nos acerca, que nos conecta. Con los españoles nos hemos olvidado de todo lo que nos acerca y los españoles han olvidado toda la buena acogida que les dieron los mexicanos. La historia está siendo injusta con la gente que es más frágil, que ahora son los latinoamericanos.

LGI: ¿Ese es el gran reto, destrozar los prejuicios?

DL: No nos contamos la misma historia, nos cuesta mucho trabajo entonces tener una relación horizontal. Pero somos capaces de cosas hermosas como nos ha demostrado la música, como nos demuestran las distintas migraciones que ha habido de España a México y la forma de recibirse, como la cantidad de historias mexicanas que han sembrado cosas tan lindas en España. Ahora también hay un reto, al que todas las sociedades están teniendo que enfrentarse hoy en día, el de que cada vez son más los que se mueven, cada vez son más los que llegan y cada vez, por ende, son más los que reciben, y cuando tú recibes demuestras quién eres.

 

“Con los españoles nos hemos olvidado de todo lo que nos acerca y los españoles han olvidado toda la buena acogida que les dieron los mexicanos”

 

LGI: La película se centra en las mujeres migrantes, que abandonan sus familias para cuidar las de otros en otros países.

DL: Sí, y aquí lo que me gustó de esta historia que encontré en el libro de Brenda Navarro es que en el fondo el camino de este personaje es el de una joven que está en búsqueda de ese cuidado esencial que todos necesitamos. Su forma de asegurarse la vida es cuidando a otros para sobrevivir, cuidando primero a su hermano como si fuera su madre, pero luego cuidando niños y luego cuidando adultos mayores, es su forma de sobrevivir y de manifestar su importancia en este mundo. Y, paradójicamente, es alguien que está pidiendo a gritos también tener eso, lo mismo que ella es capaz de ofrecer. Y eso habla de la generosidad que podemos encontrar los unos en los otros.

LGI: Cuando se habla de migraciones y refugiados, se piensa mucho en guerras, en catástrofes climáticas, en pobreza... pero tú dedicas una parte de la película a explicar el contexto de violencia de México y lo difícil que es vivir en un país en esa situación. ¿Es una manera de que el mundo entienda cuál es la situación también de estas personas?

DL: Y es que en general, los receptores de esta violencia que te obliga a migrar, que te expulsa, son aquellos de menos recursos, esa es la cosa brutal de México. Entonces sí, a mí me parece importante contar las historias detrás de la gente que se mueve, ¿por qué alguien dejaría todo atrás? ¿por qué alguien renunciaría a todo lo que le ancla, a lo que le representa? ¿por qué alguien se pondría incluso en peligro con tal de dejar esta situación? Para mí es importante hablar de ello, de cómo estos países que son generadores de esta violencia han aprendido a normalizarla. Y aquí, Brenda Navarro habla de la violencia dentro de las comunidades militares, que es un ángulo que yo no había profundizado y me parecía una buena herramienta para hablar de todo eso.