Un judío hipocondríaco

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Woody Allen vuelve a ponerse ante las cámaras en su nueva película, un conjunto de historias, ambientadas en Roma, donde se encuentran personajes americanos e italianos.

Woody allen como actor es irresistible. el talento cómico que tiene el cineasta neoyorquino como intérprete es infalible y, con los años, la fusión del director con su personaje, ese hipocondríaco, egomaníaco y obsesivo judío de Manhattan, se ha consumado con éxito. a pesar de la legión de fans que tiene como cómico, no sólo como cineasta, sus apariciones comenzaron a escasear hace unos años. desde 2006, en que interpretó a Sid Waterman en Scoop no se le había visto pasear sus habilidades delante de la cámara. ahora vuelve. en su nueva película, A Roma con amor, reaparece encarnando a ese personaje de sí mismo, pregonando la excelencia de su inteligencia, confesando sin pudor sus múltiples temores y enfatizando los defectos de la clase media alta norteamericana. y, recuperado el gusto por los focos, se ha apuntado como protagonista a la nueva película de John turturro, Fading Gigolo, actualmente en preproducción.

Imprescindible chorro de agua

En A Roma con amor, allen es Jerry, un director de ópera americano, que viaja junto a su mujer, phyllis (Judy davis), a roma para conocer al novio de su hija. La sorpresa no es descubrir que el futuro yerno, Michelangelo (Flavio parenti), es un radical comunista, al menos de boquilla, ni que su hija Hayley (alison phill) no se dé cuenta del peligro que ello entraña para ‘su seguridad’. el verdadero asombro llega cuando Jerry escucha cantar al que será su suegro, Giancarlo (Flavio parentii), un empresario de pompas fúnebres que tiene un magistral dominio de la voz, eso sí, siempre que esté en la ducha. “nunca se sabe qué estimula a un artista. Si el único sitio en el que shakespeare puede escribir es sentado en una silla en medio de la calle 42, por el motivo que sea, es algo que quizás nunca seamos capaces de entender. giancarlo solo puede cantar en unas circunstancias muy especiales”, explica el cineasta. reavivado por la posibilidad de rejuvenecer su propia carrera, Jerry se empeña en descubrir al mundo el sobresaliente talento de ese hombre. el imprescindible chorro de agua que necesita el cantante para lucir su voz no va a ser un obstáculo que detenga al caduco director de ópera. y ello provocará situaciones delirantes, que se repiten en otras de las historias de esta película puzle, construida sobre distintos relatos, todos ellos protagonizados por personajes que viven en roma, donde se encuentran con americanos que han viajado a la ciudad.

La ficción más surrealista

Sin duda, la ficción más surrealista de todas es la que lidera Roberto Benigni. Es Leopoldo Pisanello, un tipo gris y aburrido, marido y padre, que de un día para otro se convierte en el hombre más famoso de Italia, objetivo de los paparazzi, reclamo para televisiones, invitado de lujo a cualquier fiesta que se precie… ¿Qué ha hecho para ello? nada. ¿Qué interesa de él a los demás? todo. La fama gratuita de estos tiempos, la creación de falsos personajes y el precio que éstos terminan pagando por ello, en clave humor del absurdo. “La fama te seduce –dice Woody allen–. no siempre te corrompe. La fama te ofrece muchas oportunidades que una persona corriente nunca tiene la posibilidad de vivir. así que la fama es una droga muy adictiva y hace efecto en el personaje”. Benigni, una grandísima estrella en Italia, sabe perfectamente de lo que habla el cineasta a través de este personaje. “Mi sueño es pasear por una calle con normalidad, observar a la gente y tomar un café, tomar una pizza y hablar con mis amigos. pierdo una parte de mi vida y no puedo hacerlo. pero si dejara de pasarme, me preocuparía… es una contradicción”.

El Allen más apreciado

El allen más apreciado surge en la historia encabezada por alec Baldwin, a quien el cineasta ha sabido exprimir su calidad humorística. Él es John, un arquitecto que en sus vacaciones ha regresado a roma, donde residió en su juventud. En uno de sus paseos se tropieza con Jack (Jesse eisenberg), a punto de caer rendidamente enamorado de Monica (ellen page), la fascinante amiga de su novia sally (greta gerwig). La experiencia del dolor sufrido por un episodio muy similar empuja a John a intentar convencer al chico de su error. “probablemente sabe que Jack no le va a hacer caso, pero no puede evitar intentarlo. Jack está en un camino que puede llevarle al desastre. es como si Jack estuviese jugando en medio del tráfico y John quisiera que saliese de la carretera”, dice Baldwin refiriéndose a su personaje, a quien, por supuesto, no le salen las cosas como desea. “Que John le dé esos consejos sensatos, pero también tópicos, solo envalentona a Jack –añade eisenberg–. Hace que ponga incluso más pasión en ir detrás de Monica”.

Enredos e identidades falsas

Por último, A Roma con amor se completa con un capítulo protagonizado por penélope cruz y alessandro tiberi. una puta que conoce a la alta sociedad italiana y un joven de provincias que ha llegado a la gran ciudad para impresionar a su familia con su flamante nueva esposa Milly (alessandra Mastronardi). confusión, enredos e identidades falsas se combinan en esta historia, donde también hay un personaje que representa la fama, un conocido actor, admirado por la inocente Milly. “cuando una joven guapa se acerca a una estrella de cine y dice: `Veo todas tus películas y estoy loca por ti´, tiene muchas posibilidades de llevarse a esa chica a la cama, porque tres cuartas partes del trabajo ya están hechas”, asegura Woody allen, que retrata a la joven recién casada con simpatía y mirada positiva, creando un personaje que sabe disfrutar, con curiosidad y ganas de descubrir. La otra mujer de este relato es anna (penélope cruz), que define al personaje como “un espíritu muy libre y que no tiene ningún filtro social en su mente, así que dice lo que siente sin preocuparse por las consecuencias. anna se toma su trabajo muy en serio. está convencida de que sus servicios son terapéuticos”. aventuras que pueden cambiar la vida, un allen-actor muy divertido, una reflexión sobre la fama absurda de estos tiempos y una ciudad magnífica, hermosa, bellísima y disparatada, que superaba al director. “sentí que la ciudad de roma se prestaba a unas cuantas historias distintas. estaba llena de posibilidades. si paras a cien romanos, te dirán: ‘soy de la ciudad, la conozco bien y podría contarte un millón de historias’”.

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