Mucho cine en un solo plano

Sebastian Schipper ha rodado una crónica de la noche de Berlín, que se transforma en una trepidante película de atracos y se remata con una emocionante historia de amor con un único plano secuencia de algo más de dos horas. El virtuosismo técnico de Victoria no hubiera convencido a nadie si su historia, sus personajes, sus actores no hubieran estado a la altura. Seis Premios Lola, de la Academia del Cine Alemán, han recompensado su trabajo, el del fotógrafo Sturla Brandth Grøvlen y el de todo el equipo. Porque contar una historia con un único plano es, de una forma incontestable, un gran trabajo de equipo. Aquí os dejamos algunas historias que fueron contadas con un solo plano secuencia, o casi. www.cinesrenoir.com

El arca rusa (2002), de Alexander Sokurov, era hasta Victoria, la película más larga de las que se habían rodado con un solo plano secuencia. Es un recorrido por el magnífico Museo del Hermitage y también un viaje por el tiempo y por la historia de Rusia. Es tan radical en la forma como en el fondo, como buena parte de la obra de este cineasta.

En el otro lado del mundo, en Colombia,  Spiros Stathoulopoulos  rodó PVC-1 (2007). Premio Ciudad de Roma a la Mejor Película Iberoamericana en el Festival de Cannes, es la historia de una mujer del campo colombiano a la que un grupo de salvajes delincuentes coloca un collar bomba para extorsionar a su marido y conseguir una suma de dinero. Se rodó con un plano secuencia de 85 minutos.

Y aquí mismo, el año pasado, el director y guionista Joaquín Oristrell siguió a sus actores por el madrileño barrio de Lavapiés en una cálida noche de verano en Hablar (2015)

El mexicano Alejandro González Iñárritu hizo ‘trampas’ en Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) (2014), una película rodada con un plano secuencia falso, es decir, cortó y pegó en momentos muy concretos para que no se perdiera la sensación de continuidad. Lo hizo con gran mérito, por cierto, de los montadores Douglas Crise y Stephen Mirrione. Por su parte, Mike Figgis rizó el rizo y rodó cuatro planos secuencia para exhibir en una pantalla partida en cuatro que terminaban en una sola escena, todo ello en Timecode (2000). Finalmente, no se puede no mencionar La soga (1948), de Alfred Hitchcock. En la época, los rollos de película no daban para rodar más de diez minutos, pero el maestro del suspense se las ingenió para enfocar algún elemento oscuro y que ello le permitiera cambiar el rollo y seguir rodando. Los más avispados en seguida detectaron, sin embargo, que existían dos cortes en el montaje. A pesar de todo, es un experimento inmenso, ¡eran los años 40!

Rodar con un único plano secuencia una historia completa es, sin duda, un gran logro, pero, con todo el respeto por muchos de los que lo han hecho, no todos ellos llegarán con toda su película a alcanzar el arte de algunos planos secuencia mucho más cortos en el tiempo, pero ¡tan absolutamente magníficos! Aquí quedan, de los grandes, los más famosos: el conocidísimo del inicio de Sed de mal (Orson Welles, 1958), también en el comienzo de El juego de Hollywood (Robert Altman, 1992), por supuesto, la entrada al restaurante en Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990), el plano del triciclo de Danny por los pasillos del Overlook de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), la presentación de club y alrededores de Boogie Nights  (Paul Thomas Anderson, 1997)…

 

 

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