Stanley Kubrick: “Si puede ser escrito o pensado, puede ser filmado”

“El ingenio del hombre va paralelo a su demencia”, dice el doctor Zaius de El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968). La frase valdría para describir el límite al que están dispuestos a llegar algunos cineastas en sus rodajes.

 

Desde luego, el caso de Francis Ford Coppola con Apocalypse Now (1979) es el más sonado de la historia del cine. “Esta no es una película sobre la Guerra de Vietnam, esto es Vietnam”, sentenció en la presentación en Cannes de la película, que tardó tres años en rodar. Kubrick tenía fama de conseguir enfurecer a sus actores por la cantidad de tomas que podía llegar a hacer de una secuencia. Dicen que Tom Cruise, en el rodaje de Eye Wide Shut (1999), en el rodaje de un escena, en la toma 99 se negó a repetir y dijo que jamás había hecho 100 tomas y no las haría tampoco para Kubrick. Alfred Hitchcock, de quien se ha hecho célebre la sentencia de “nunca trabajes con animales, con niños o con Charles Laughton”, se rodeó de aves (no todas eran mecánicas) en el rodaje de Los pájaros (1963).

Habría centenares de ejemplos que demostrarían la ‘demencia’ de algunos directores en sus rodajes. Sin embargo, lo habitual es que un rodaje esconda todos los trucos que el espectador no debería jamás ver, sin que sean especialmente traumáticos para el equipo técnico o los actores. Aquí desvelamos algunos de estos secretos, entre otros, el de la recientemente estrenada Hasta la vista, donde los actores hicieron un gran trabajo para interpretar las discapacidades de sus personajes, hasta el punto de que resulta sorprendente verles moverse sin ninguna dificultad.


 

 

 

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