Blancanieves, Andalucía, años 20

Pablo Berger convierte el cuento de los Grimm en Cine mudo en blanco y negro, ambientado en el Sur y en el mundo del toreo.

Los hermanos Grimm alcanzaron las cimas del terror gótico con la primera versión de su cuento Blancanieves. En ella, la malvada no era realmente la madrastra de la bella protagonista, sino su madre, pero los editores comprendieron que aquello era demasiado y sugirieron a Jacob y Wilhelm que cambiaran el personaje. Aún así, el resto del relato era espeluznante. La pérfida reina intenta asesinar en tres ocasiones a Blancanieves. Al final, descubierta por la joven y el príncipe, la perversa mujer es condenada a bailar con unos zapatos de hierro al rojo vivo “hasta que caiga muerta”. Lo más siniestro del cuento ha quedado suavizado, muchas veces escondido, en las versiones que se han hecho de éste en el cine. sin embargo, recientemente han coincidido algunas adaptaciones cinematográficas más interesadas en la maldad de la madrastra que en otros elementos del relato. En españa, Blancanieves ha sido también inspiración para la nueva película de Pablo Berger, a quien asimismo ha fascinado la vileza y crueldad de esta mujer por encima de otras cosas.

El director y guionista, que reaparece después de ocho años, en que debutó con la prometedora Torremolinos 73, ha apostado por Maribel Verdú para interpretar este personaje en una versión muy atrevida. Su Blancanieves, rodada en blanco y negro, es una película muda, que rinde homenaje a la estética de aquellos filmes anteriores al sonoro. Además, la acción de su cuento tiene lugar en Andalucía en los años veinte, un escenario que permite unas características y juegos peculiares a la historia. El rey aquí no es un rey, es un torero de renombre, al que da vida el actor mexicano Daniel Giménez Cacho, la madrastra es la enfermera que le cuida después de una gravísima cogida, la reina (Inma Cuesta) es una hermosa cantante que muere al dar a luz a la bella Blancanieves, y ésta es, primero, una niña que sufre los castigos de la segunda esposa de su padre y, luego, una joven valiente que, junto a los enanos toreros, descubre el talento que tiene para la lidia. Macarena García es la actriz protagonista en este reparto, en el que le acompañan también Ángela Molina, Pere Ponce y José María Pou, entre otros.

“Con un final inesperado y sorprendente, Blancanieves nos descubrirá que ‘la vida no es como en los cuentos’, sino como en un melodrama gótico”, dice el director en el texto de presentación de la película, donde, seguramente con toda intención, obvia la verdadera calidad del relato de los hermanos Grimm, donde la muerte es el objetivo y la vida, desde luego, no es como en las versiones de disney.

Con música de Alfonso de Vilallonga, el relato va avanzando sin palabras, con los carteles que se empleaban en el cine mudo, y con la acción de los personajes. Las miradas y movimientos de los actores son más importantes que cualquier cosa que puedan decirse los personajes. Blancanieves es, según su director, Pablo Berger, “Una experiencia sensorial, un viaje en el tiempo, un cuento en imágenes, emoción, un homenaje al cine, un musical, un melodrama gótico, una historia de amor y una coproducción europea sobre el personaje de cuento más popular de la historia”.

La intención del filme es que el espectador sienta “en lugar de pensar, que se deje llevar por una historia narrativa sólo con imágenes y música. el cine como ceremonia y experiencia catártica”, explica Berger, que incide en la recreación de los años veinte en España y en el trabajo de vestuario y ambientación realizado para ello.

“La película habla al niño que todos llevamos dentro. sentaré al espectador sobre mis rodillas y le contaré un cuento lleno de fantasía, drama, horror y humor negro. Érase una vez…”, añade el director, que asegura que “El drama nace de sentimientos humanos a flor de piel, donde la mirada es la sublimación de la acción. Como decía Norma Desmond en Sunset Boulevard, ‘no necesitábamos diálogos, teníamos rostros’”.

Blancanieves, continúa, “Es un homenaje al cine. a finales de los años veinte se había desarrollado en su totalidad el lenguaje cinematográfico y realizado grandes obras maestras. Blancanieves no es una copia de éstas, sino una reinterpretación de las mismas para el espectador de hoy”. y, dice, es un musical, donde destaca el trabajo de Alfonso de Vilallonga.

“Es un melodrama gótico. La película es fiel al espíritu sombrío del cuento popular de los hermanos Grimm”.

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