Desde África, sin amor

Miguel Alcantud denuncia en Diamantes negros el tráfico de niños para jugar al fútbol. La siniestra práctica se ha llevado a cabo también en Latinoamérica, aunque ahora las mafias que se dedican a ello están más concentradas en África. Maravilloso continente, es también el más pobre del planeta y, como tal, víctima de grandísimas injusticias y desmanes. El cine se ha hecho eco de alguna de ellas.

‘Gorilas en la niebla’ (Michael Apted, 1988)

Imposible olvidarse de Sigourney Weaver interpretando a la zoóloga Dian Fossey, que pasó años investigando a los gorilas en su hábitat natural, en las selvas montañosas de África. Rodada en parques naturales de Ruanda y Kenia, la película denunciaba la caza de gorilas por parte de los furtivos y toda la violencia y muerte que existe alrededor de ello, además, por supuesto, de la complicidad de las autoridades de ciertos países de África y de la mayor parte de los zoológicos del mundo.

‘Hotel Rwanda’ (Terry George, 2004)

La guerra civil de Ruanda de 1994 era el eje alrededor del cual giraba la trama de esta película, una tragedia protagonizada por el personaje de Paul, el gerente de un hotel de Kigali. Inspirada en hechos reales, contaba la historia de cómo este hombre, un hutu, se refugió en el hotel cuando comenzaron los disturbios y acogió a sus vecinos, muchos de ellos tutsis. Don Cheadle estaba magnífico en esta película.

‘El jardinero fiel’ (Fernando Meirelles, 2005)

El cineasta brasileño Fernando Meirelles llevó muy brillantemente al cine la novela del gran John Le Carré. Ralph Fiennes y Rachel Weisz eran los protagonistas de esta historia, donde se destapaban muchas miserias y crímenes de la sociedad de hoy, y donde se revelaban las relaciones necesarias entre estos y la diplomacia mundial. Ambientada en Kenia, la película tenía una banda sonora del compositor español Alberto Iglesias.

‘Diamantes de sangre’ (Edward Zwick, 2006)

Leonardo DiCaprio y Djimon Hounsou protagonizaban esta película que hablaba sobre el tráfico ilegal de diamantes, una práctica que esconde detrás esclavitud, explotación, guerras y muerte. El primero interpretaba a un contrabandista, mientras que el segundo era la víctima. Dirigida por Edward Zwick, la película, ambientada en Sierra Leona, contaba en el reparto con Jennifer Connelly y Arnoild Vosloo y estaba rodada sobre una historia de Charles Leavitt y Gaby Mitchell.

 

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