Noche de estreno / Cuando el cine se va al teatro

Cómicos y escenarios son elementos recurrentes en el cine, al que siempre le ha gustado buscar historias entre bambalinas o sobre las tablas. Polanski deja a los dos únicos actores de su nueva película, la brillantísima La Venus de las pieles, en un teatro, en el patio de butacas y el escenario. Otros han recurrido a esos espacios o esos ambientes para contar sus relatos.

‘El último metro’ (François Truffaut, 1980)

François Truffaut reunió en esta película a Gérard Depardiey y Catherine Deneuve, y con ellos contó el drama del nazismo desde la historia de una compañía de teatro. Durante la ocupación de París por los alemanes, los actores tratan de sacar adelante un montaje dirigido a escondidas por un hombre judío, refugiado en el sótano del edificio. Jean Poiret, Andréa Ferréol y Paulette Dubost completaban el reparto.

‘¡Ay, Carmela!’ (Carlos Saura, 1990)

Actores sobre un escenario, aunque con un público un tanto especial, un grupo de militares del bando nacional de la España de la guerra. Así son los protagonistas de la película del maestro Carlos Saura, que conquistó trece premios Goya con ella. Carmen Maura, Andrés Pajares y Gabino Diego eran los protagonistas del filme, que se rodó sobre un guion escrito por otro de los grandes, Rafael Azcona, junto con el propio director.

‘Vania en la calle 42’ (Louis Malle, 1994)

Julianne Moore y George Gaynes encabezaban un maravilloso reparto que, a las órdenes del irrepetible Louis Malle, conseguía un apasionante juego entre la realidad y la ficción. El texto del gran Chejov, pasado por el poderoso talento de David Mamet y la sensibilidad de Malle se unían en esta obra maestra, que se llevó el Gran Premio del Jurado en Valladolid. Soledad y desesperanza conviven entre los personajes de esta historia con la ilusión romántica y las ganas de vivir.

‘Balas sobre Broadway’ (Woody Allen, 1994)

Dianne Wiest arrasó en los Oscar, los Globos de Oro y muchos otros premios con su papel en esta comedia de Woody Allen. Ambientada en los años veinte, la película contaba la historia de un autor de teatro fracasado que consigue, por fin, dinero para montar una de sus obras, pero ello a condición de que el papel secundario lo haga la novia del productor, que no es otro que un conocido gangster. Lo peor llega después, con las constantes sugerencias que hace en los ensayos el guardaespaldas de la chica.

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