Estrenada en Un Certain Regard del Festival de Cannes, Pálida luz en las colinas, la nueva película de Kei Ishikawa, es una adaptación al cine de la primera novela de Kazuo Ishiguro que explora los misterios de la memoria.

Suzu Hirose, Yoh Yoshida, Camila Aiko y Fumi Nkaidô protagonizan esta película, una historia de dos generaciones enfrentadas a los misterios de la memoria. Es el año 1982 en Inglaterra y Etsuko rememora junto a su hija Niki su juventud en Nagasaki, evocando un pasado de relaciones y decisiones que marcaron para siempre su vida y la de sus hijas. Sin embargo, cuanto más se internan en esa memoria, más claro resulta que esos recuerdos encierran secretos capaces de alterar la vida de ambas.
La película avanza con una serie de conversaciones entre
Etsuko, una mujer japonesa de mediana edad, y su hija adulta, Niki. Esta, que
se crio en Inglaterra y trabaja en un proyecto de escritura sobre su familia, quiere
saber más de la estancia de su madre en Nagasaki
en los años 1950. A partir de estos diálogos, la película se pregunta por
los mecanismos de la memoria y retrata dos generaciones diferentes y sus
distintas miradas al pasado.
“No quería hacer una película de época, ni me interesaba
realmente una película centrada en la historia. Lo que me interesaba era hablar de la memoria de Etsuko y de cómo
recuerda. La historia de Japón en los años cincuenta la cuenta ella, pero nunca
fue nuestro objetivo recrear el Nagasaki de esa década. En cambio, intentamos
crear el Nagasaki a través de sus ojos, lo que significa que siempre estábamos
en el Reino Unido en los años ochenta, mirando hacia atrás”, explicó el
cineasta en una entrevista con Eye for Films.
Pálida luz en las
colinas, en palabras del cineasta, le ha ayudado a comprender mucho
mejor la historia de su propia abuela, que tras la muerte de su marido en la
guerra, huyó de China, regresó a Japón y tuvo que escapar del ejército
soviético.