Robin Campillo firma la película que iba a dirigir su amigo, el cineasta Laurent Cantet, y que éste no pudo rodar antes de morir. Enzo se estrenó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes.

El actor debutante Eloy Pohu es el protagonista de esta historia, en cuyo guion participaron Cantet, Campillo y Gilles Marchand, y que finalmente dirigió el segundo, tras la tristísima muerte del autor de La clase.
Es la historia
de Enzo, un joven de 16 años que
decide rechazar las expectativas sociales y familiares de una vida acomodada
para comenzar un aprendizaje como maestro albañil en un sitio de construcción
en el sur de Francia.
Este cambio radical confronta al protagonista con una
realidad distinta a su entorno burgués, y lo pone en contacto con Vlad, un trabajador ucraniano cuya
presencia despierta en Enzo nuevas sensaciones y preguntas sobre su identidad y
su lugar en el mundo.
“Creo que a Laurent (Cantet), como a mí, le interesó realmente
la relación entre el individuo y el
colectivo, y los problemas que esto plantea. Porque existe la impresión de
que uno no necesariamente encuentra su lugar en un colectivo, y eso es algo que
ambos sentimos con mucha fuerza”, dijo Campillo en el Festival de Morelia.
“En Enzo hay una historia de alguien que no se
siente del todo a gusto donde está. No parece creer que pertenece a su propia
clase, a la clase de su familia. Trabajamos principalmente en esta inversión de
un desertor de clase: un chico de una familia burguesa que decide escapar de la
burguesía y quiere enfrentarse a la realidad... la realidad del trabajo físico,
y también la violencia de la guerra. Eso es lo que nos interesaba: un chico que
intenta escapar de la burguesía porque sabe que la burguesía es una especie de
ilusión. Especialmente en nuestros tiempos, considerando la situación mundial,
la guerra que no está lejos de Europa, en Ucrania. Son amenazas que no se
habían presentado en varios años y que se han vuelto muy fuertes”.