Adrian Chiarella se alzó con el premio a la mejor dirección novel en Sitges con Leviticus, una película en la que el terror nace de las siniestras terapias de conversión y en la que se cuenta una hermosa historia de amor queer.

Los exorcismos reales que se practican para ‘curar’ la homosexualidad quedaron en la mente del guionista y director Adrian Chiarella como un punto de partida para rodar una película de auténtico terror, Leviticus, que le ha valido el premio al mejor director novel en el reciente Festival de Sitges.
La película, protagonizada por Joe Bird y Stacy Clausen, es la historia de dos adolescentes deben
escapar de un ente violento que diabólicamente adopta la forma de la persona
que más desean: el uno al otro.
Naim y Ryan comienzan un romance en un pequeño pueblo
australiano. Cuando sus padres se enteran, arrastran a los chicos a la iglesia
y los someten a una ceremonia religiosa que desata a un monstruo cambiaformas
que adopta la forma de la persona que más atrae a su víctima. Así, los jóvenes
tienen que preguntarse si ese adolescente que acecha en las sombras es el chico
con el que se ha besado o un monstruo destinado a matarlos.
La represión familiar y de la comunidad, la homofobia, la
violencia de la intolerancia… son asuntos que se subrayan en esta ópera prima,
en la que el director ha contado también en el reparto artístico como Mia Wasikowska, Jeremy Blewitt, Tyallah
Bullock y Ewen Leslie, entre otros.