El cineasta Fernando Eimbcke apuesta por el vínculo y el cariño en su nueva película, Moscas, un trabajo que compitió en el Festival de Berlín y participó posteriormente en Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián.

Olga es una mujer de 55 años que se ve obligada a alquilar una habitación de su casa. El inquilino es un hombre y, aunque ella no lo sabrá al principio, también el hijo de éste. Cuando la casera descubre inesperadamente este secreto, forma un vínculo improbable con el niño de nueve años y sus vidas quedan entrelazadas, transformando poco a poco su mundo cuidadosamente controlado.
El director Fernando
Eimbcke, autor de películas como Temporada
de patos, Lake Tahoe o Club Sandwich, entre otras, se inclina hacia la contención
en este nuevo trabajo, en el que ha contado con Teresita Sánchez, Bastian
Escobar y Hugo Ramírez, para los personajes principales de la historia.
Con un guion escrito
por el director junto a Vanesa Garnica, en Moscas “este niño de nueve años transforma el
universo de Olga, una mujer paralizada por el miedo al vínculo”, explica el
cineasta, que recuerda cómo en el rodaje, el pequeño actor transformó a todo el
equipo, “recordándonos que hacer una
película debería ser un juego y que, para un niño, jugar es un asunto
profundamente serio. Los niños no necesitan diálogos o imágenes poéticas; son
poéticos por el mero hecho de existir”.
Al principio,
Garnica y Eimbcke quisieron crear un lenguaje poético para el niño, sin
embargo, tal y como confiesa el director, “después de rodar nuestro primer día
nos dimos cuenta de que habría que eliminar gran parte de ese trabajo; no
porque él no fuera capaz de aprenderse los diálogos, sino por su indiferencia
hacia ellos. En el rodaje, como en la vida, un niño exige la esencia misma del cine: acciones sencillas y claras;
cuanto más pequeñas, mejor. Los niños son cineastas instintivos”.