Valerio Mastandrea y Galatea Bellugi protagonizan la nueva película del cineasta italiano Paolo Virzì, un relato del encuentro de mundos opuestos que terminan reconciliándose y cambiando vidas.

La película presenta a Adriano Sereni, interpretado por Valerio Mastandrea, un hombre que vive apartado del mundo en una antigua finca que está casi en ruinas. Un día, una comunidad de jóvenes llega a la villa vecina con la intención a devolver la vida a los viñedos abandonados y su tranquila rutina se ve alterada por completo.
En el grupo de recién llegados se encuentra Matilde (en
manos de la actriz Galatéa Bellugi),
la nieta del último propietario, que pronto siente curiosidad por ese hombre
solitario y reservado que parece esconder algo de su pasado. Lo que comienza
como un conflicto entre dos mundos opuestos acabará convirtiéndose en un
encuentro capaz de cambiar sus vidas.
Valeria Bruni
Tedeschi, Ilaria Spada y Anna Ferraioli Ravel completan el reparto
artístico de la película, una historia que, en palabras de su director, “comienza
misteriosamente, revelando gradualmente su dolorosa trama, para luego desatar
un conflicto vibrante y cómico, y terminar con una sensación de confianza”.
Se trata de una película sobre “la muerte y la vida, sobre cómo incluso el dolor puede generar
ternura y protección”, dice Virzì, que explica que el personaje de Adriano
parece buscar obstinadamente la soledad, que se ve interrumpida por la llegada
de una comunidad de jóvenes. Entre ellos está Matilde, embarazada pero
indiferente a la idea de que su hijo por nacer tenga padre.
“El tema de la
paternidad —sea útil o no— anima el duelo entre Adriano y Matilde. Su mutua
irritación se transforma en una alianza, una protección para ella, quizás un
renacimiento para él. A su alrededor está la Naturaleza, que se asemeja a
nosotros: un viñedo salvaje que, si se cuida, produce un vino que inspira
euforia”.