‘Mi primera boda’ / Esta boda es un desastre

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Ariel Winograd juega con algunos tópicos y desprecia algunos otros en Mi primera boda, una comedia protagonizada por Daniel Hendlet, Natalia Oreiro e Imanol Arias, que comienza en los créditos con el sello del historietista Liniers.

Ni el novio está arrepentido ni se siente atrapado ni la novia está en plena crisis… Ariel Winograd se ha saltado las convenciones más usuales de las comedias sobre bodas en esta película. Aquí lo que manda es la expectactiva que cada personaje ha puesto en el momento. La novia, Leonora, ha soñado desde hace años con este día, con esta fiesta, en la que todo debe salir perfecto como la nueva vida que comienza con ella. El novio, Adrián, solo quiere que todo sea perfecto para que las expectativas de Leonora se cumplan. En realidad a él le importa mucho menos la ceremonia que la fiesta, y le cargan bastante más los familiares que los amigos, claro. Y lo que sí le molesta bastante es que ella haya invitado a su ex, Miguel Ángel, un tipo atractivo, con estilo, al que se le nota de lejos que sigue encaprichado de la chica.

Divertida y con un estupendo ritmo, la película abre un espacio para que los actores, especialmente Daniel Hendlet, muestren sus dotes cómicas, en las que la guinda la ponen, sin duda, Daniel Rabinovich y Marco Munstock, miembros de Le Luthiers que en esta película interpretan al rabino y al sacerdote católico que van a oficiar conjuntamente la ceremonia.

“Che, qué buena idea hacer una película sobre un casamiento en donde sale todo mal”

Mi primera boda es, en realidad, la mirada en positivo del director a su propia boda con la productora Nathalie Cabirón. “Salió todo mal. De ahí surgió lo de: ‘Che, qué buena idea hacer una película sobre un casamiento en donde sale todo mal’. Mientras Nathalie lloraba y decía ‘¡Esto es una mierda!’, yo decía: ‘No, pero mirá, busquémosle el lado positivo…’ ‘¡Qué positivo, la puta madre!’. A partir de ahí hice cuatro versiones del guion, muy autobiográficas”, recuerda Winograd en una entrevista concedida a Matías Orta.

En esa charla, el director confiesa que ahí se dio cuenta de que necesitaba la mirada de alguien ajeno, con lo que cual se incorporó al equipo el guionista Patricio Vega y el proyecto comenzó a andar. Con créditos del historietista Liniers, la película ha sido un éxito en Argentina. “La película no pretende cambiar el mundo ni ser la mejor del mundo, pero pretende ser una comedia y pretende que está bien hecha. Teníamos el desafío de decir: ‘Vamos a hacer una comedia americana en la Argentina’. Que se vea bien, que tenga movimientos de cámara, que tenga buenos actores, que esté bien el vestuario; que la pases bien y que tenga una historia, y que en un punto te logre emocionar”.

“Teníamos el desafío de hacer una comedia americana en la Argentina”

Mi primera boda es resultado, pues, de una experiencia personal y de varias, muchas influencias cinematográficas. El propio Winograd reconoce unas cuantas referencias, entre las que se encuentran Los Tenenbaum, Mi novia Polly, Alta fidelidad, El padre de la novia, Kill Bill, “también vimos El Padrino, para lo que es toda la secuencia de corte cuando entran los novios, todos le dan besos. Vimos El Padrino y dijimos: ‘Esto se monta así’. Hay miles de influencias”.

Consulta los horarios en www.cinesrenoir.com

 

Dirección: Ariel Winograd. Guion: Patricio Vega. Producción: Nathalie Cabiron, Ricardo Freixá y Axel Kuschevatzy. Fotografía: Félix Monti. Montaje: Francisco Freixá. Música: Lucio Godoy y Dario Eskenazi. Reparto: Daniel Hendlet, Natalia Oreiro, Imanol Arias, Martín Piroyanski, Muriel Santa Ana, Soledad Silveyra, Gabriela Archer, Gino Renni, Luz Palazón, Pochi Ducasse, Daniel Rabinovich, Marco Munstock… Distribuidora: Oliete Films. Estreno: 4 de octubre. www.oliete.info

 

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