Martes, 16 Julio 2024
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‘Hannah Arendt’ / “Quiero entender”

La cineasta Margarethe von Trotta cierra con Hannah Arendt la trilogía que comenzó con Rosa Luxemburgo. La película muestra el tiempo en que la filósofa cubrió el juicio de Adolf Eichman y elaboró la teoría de la ‘banalidad del mal’.

Barbara Sukowa vuelve a ponerse a las órdenes de la directora y guionista Margarethe von Trotta, con quien recorre cuatro años de la vida de Hannah Arendt, una de las pensadoras más influyentes del siglo XX. Con guion escrito junto a Pam Katz, la película se centra en el periodo en que la filósofa viajó de EE.UU. a Israel, para cubrir para The New Yorker el juicio contra el asesino nazi Adolf Eichman. “Nos dimos cuenta de que si nos centráramos en los cuatro años en los cuales Arendt informó y escribió sobre Eichmann sería la mejor forma de representar a la mujer y a su trabajo –dice la directora-. La confrontación entre Hannah Arendt y Adolf Eichmann nos permitió resaltar el contraste radical entre estos dos protagonistas además de conseguir una mayor comprensión de los malos tiempos de Europa en el siglo XX”.
Provocó una gigantesca irritación al describir a Eichman como un burócrata y al denunciar a los consejos judíos
De las sesiones de aquel juicio surgió una de las teorías filosóficas más conocidas de Arendt, la de la ‘banalidad del mal’. La pensadora provocó la ira de la inmensa mayoría  de los judíos al escribir que Eichman no era el monstruo sanguinario que había esperado encontrar, sino un burócrata mediocre que cometió todas aquellas atrocidades simplemente siguiendo órdenes e intentando de esa manera ascender en el escalafón. La irritación que desencadenó se agravó seriamente cuando, además, denunció “la sorprendente cooperación” de los consejos judíos con los nazis. Surgió entonces una corriente contra Arendt, a la que ella se enfrentó defendiendo la verdad a la que se debía como filósofa.
"Hannah Arendt declaró públicamente que nadie tiene el derecho a obedecer"
“Hannah Arendt declaró públicamente que ‘nadie tiene el derecho a obedecer’. Con su firme negación a obedecer a cualquier otra cosa que no fuera su propio conocimiento y creencia, no pudo ser más diferente de lo que fue a Eichmann. El deber de éste, como el insistió, fue de ser leal al juramento de obedecer las órdenes de sus superiores –explica Von Trotta-. En esta ciega lealtad, Eichmann rindió una de las principales características de las personas que las diferencian del resto de especies: la habilidad de pensar por uno mismo. La película muestra a Hannah Arendt como una teorizante política y filosofa independiente yendo contra lo opuesto: el burócrata sumiso que no piensa, y refiere ser un subordinado entusiasmado”. Un personaje que la cineasta muestra con imágenes reales, archivos de las sesiones del juicio, con la intención de que el espectador entienda inmediatamente lo que Hannah Arendt quería decir cuando le describía. “Solo puedes mostrar la ‘banalidad del mal’ real si observas al Eichmann real. Un actor solo puede distorsionar la imagen de él, no puede refinarla. Como espectador, uno puede admirar el excelente talento del actor pero inevitablemente, dejarían de comprender la mediocridad de Eichmann. Él fue un hombre incapaz de formular una sola frase gramaticamente correcta. Se podía ver de la forma en la que hablaba que era incapaz de pensar en lo que estaba haciendo”.
"Precisamente es su búsqueda para entender a las personas y al mundo lo que me atrajo de ella"
“La meta de Arendt siempre fue la de entender”, apunta la cineasta, quien recuerda la famosa declaración de la filósofa: “Quiero entender”. “Esta frase es la que mejor la describe. Precisamente es su búsqueda para entender a las personas y al mundo lo que me atrajo de ella. Como Arendt, yo nunca quise juzgar, solo entender. En este filme, por ejemplo, quiero entender lo que Hannah Arendt pensaba sobre el totalitarismo y el colapso moral en el último siglo, sobre autodeterminación y sobre la libertad de elección. Finalmente lo que ella logró comunicar, sobre el mal y sobre el amor. Espero que la audiencia llegue a comprender, como yo lo hice, por qué es importante recordar a esta gran filosofa”. Dirección: Margarethe von Trotta. Guion: Margarete von Trotta y Pam Katz. Producción: Bettina Brokemper, Johannes Rexin, Bady Minck, Alexander Dumreicher-Ivanceanu, Antoine de Clermont-Tonerre y David Silber. Fotografía: Caroline Champetier.  Montaje: Bettina Böhler. Música: André Mergenthaler. Reparto: Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentisch, Ulrich Noethen, Michael Degen, Nicholas Woodeson, Victoria Trauttmansdorff y Klaus Pohl. Distribuidora: Surtsey Films. Estreno: 21 de junio de 2013. www.surtseyfilms.es    

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