Martes, 04 Agosto 2026
Estrenos

La familia y los amores que no desaparecen

Hlynur Pálmason estrenó en el Festival de Cannes su nueva película, El amor que permanece, un relato que gira alrededor de lo que construimos y destruimos, pero sobre todo, de los afectos y el amor de la familia.

 


"Esta película trata de la naturaleza, de lo que construimos, reconstruimos y destruimos, de lo que nos une y nos separa, la falta de comunicación, los sentimientos conflictivos. Pero, sobre todo trata de la familia; es el núcleo de la película y su corazón, lo que me parece una continuación natural de mis trabajos anteriores, tanto cortos como largometrajes”. Son palabras del cineasta islandés Hlynur Pálmason refiriéndose a su nueva película, El amor que permanece.

Estrenada en Cannes y presente luego en la sección Perlak del Festival de San Sebastián, la película muestra un año en la vida de una familia en la que los padres están separándose. Utilizando momentos divertidos y conmovedores, la película plasma la naturaleza agridulce del amor marchito y los recuerdos compartidos al ritmo del cambio de temporadas.

Construida a lo largo de años, con sus propios hijos y en el propio lugar en el que vive, con sus obras de arte plástico, sus animales, sus espacios, la película vuelve a centrarse en el paso del tiempo, como antes hizo en la monumental y magnífica Godland.

“Tendemos a pensar que lo importante en este mundo es lo grande, como la política, pero para mí, en cierto modo, lo más importante son las cosas pequeñas e íntimas, lo que tenemos cerca: la relación con la familia, los hermanos, los hijos, la naturaleza, la casa en que vivimos. Después de Godland, quería contar una historia que transcurriese en la actualidad y explorar el momento en que vivimos. Quería rodar lo que tenía cerca, a mi alrededor, en el jardín, sin necesidad de construir ni recrear nada. Sencillamente las cosas tal como son, sin ningún artificio. Deseaba y necesitaba trabajar con algo íntimo, habitual, incluso feo, en vez de mirar hacia lo épico, perfecto, notable”, dice el cineasta.

“Esta película habla de momentos íntimos, familiares y extraños, porque también hay un aspecto onírico, pero quería que todo fuera fluido, que se moviera siempre como el agua”.