El cineasta francés Pierre Schoeller firma en El síndrome Rembrandt un thriller con el cambio climático y sus consecuencias de fondo. La película está protagonizada por Camille Cottin y Romain Duris.

Preocupado por el daño que hacemos al planeta, el calentamiento global y el futuro que dejamos a generaciones que llegan detrás de nosotros, el cineasta francés Pierre Schoeller ha escrito, junto con Anne-Louis Trividic, el guion de El síndrome Rembrandt, que también dirige.
Es la historia de Claire e Yves, una pareja que ha
compartido más de veinte años de vida personal y profesional en el mundo de la
industria nuclear francesa. Formados en la lógica científica, los cálculos y la
precisión, ambos parecen tener una existencia construida sobre certezas. Pero
todo cambia durante una visita aparentemente casual a la National Gallery,
cuando Claire queda profundamente conmocionada ante tres pinturas de Rembrandt.
A partir de ese momento, algo se quiebra en su mundo
racional y se despierta en ella una percepción nueva, inquietante y casi
profética, que la lleva a cuestionar la seguridad de los reactores EPR y el
sentido de todo aquello a lo que ha dedicado su vida. Yves empieza también a
percibir la sombra de un desastre inminente.
Camille Cottin y
Romain Duris son los protagonistas
de este thriller, en el que les acompañan, en el reparto artístico, Céleste
Brunnquell, Denis y Bruno Podalydès, Joel Ödmann, François Orsoni y Davide
Faranda, entre otros.
“Esta película recuerda a los espectadores la actualidad
(los problemas climáticos, el resurgimiento nuclear francés, la guerra en
Ucrania, la desaparición de los glaciares). Claire e Yves viven el presente, preocupados
por los desafíos a medio plazo (2030). Incluso contemplan escenarios futuros”,
dice Schoeller.
Es un trabajo que
nació de una sensación que experimentó el propio cineasta viendo los cuadros
que ahora hacen cambiar la perspectiva de todo a la mujer protagonista. “Un
anciano sentado en un sillón de 1652, Un anciano como San Pablo, a
veces se le denomina autorretrato de Rembrandt, y el Retrato de Hendrikje
Stoffels, su segunda esposa. Estos tres retratos se exhibieron uno al lado
del otro en la Sala 22 de la National Gallery. Y el punto de inflexión, la
revelación llegó, cuando vi que lo mismo estaba en las tres miradas. Eso fue lo
que me conmovió profundamente. Eso fue lo que le dio vida a esta película. Toda
la historia parte de ahí. Tres retratos
de finales del siglo XVII me hablaron de la actualidad. Como un consejo.
Probablemente soy el único que vio ese brillo, esa emoción en esos ojos, pero
no importa. El
síndrome Rembrandt es quizás mi
película más autobiográfica”.