Janicke Askevold debuta con Solomamma, una película que indaga en la ética de los bancos de esperma y en la realidad de los nuevos modelos de familia. La actriz Lisa Loven Kongsli es la protagonista.

Nacida de un hecho real que le contó una amiga, la ópera prima de Janicke Askevold cuenta la historia de Edith una periodista de cuarenta años que ha decidido ser madre soltera mediante un proceso de donación de esperma. Sin embargo, los desafíos de la crianza en solitario resultan más complicados de lo que imaginaba y los miedos empiezan a apoderarse de ella. Cuando inesperadamente descubre la identidad de su donante decide buscarlo con el pretexto de hacerle una entrevista para el periódico en el que trabaja. Pero este encuentro acabará trastocando no solo la vida de Edith sino la de todos los que la rodean.
LA GRAN ILUSIÓN: Una de sus amigas vivió una situación parecida y de ahí nació esta película, ¿verdad?
JANICKE ASKEVOLD: Sí,
tuvo un hijo con un donante de esperma, ella descubrió quién era el donante y
le contactó en redes sociales. Le dijo enseguida que había tenido un bebé con
su esperma, se enamoraron y salieron un tiempo. Así que esa fue la inspiración
para la película. Pero también tengo cada vez más amigas que se convierten en
madres solteras en Noruega, especialmente desde que se legalizó en 2020. Cada
vez más mujeres eligen hacer esto cuando no conocen a la persona adecuada para
tener un bebé.
LGI: ¿Le interesaba
especialmente mostrar ese nuevo modelo de familia?
JA: Sí. Y yo misma
lo experimenté. Estaba pensando en tener un bebé de esta forma, porque quería
tener un hijo y estaba soltera. Así que realmente entiendo que las mujeres
elijan ir por este camino. Y sí, forma parte del nuevo sistema, la nueva forma
de crear una familia. Pero también, en general, me interesa mucho el papel de
madre.
“Yo misma lo experimenté. Estaba pensando en tener un bebé de esta forma, porque quería tener un hijo y estaba soltera”
LGI: ¿En Noruega hay
muchas madres solas?
JA: Sí y es
importante socialmente. Son mujeres que tienen que poder mantenerse a sí mismas
y al niño. Eso hace que a menudo sean mujeres las que tienen una buena educación
y empleos con estabilidad económica.
LGI: El personaje no
es una supermujer, es una mujer normal, una madre, una hija que tiene que
cuidar de su madre y es una profesional… nada que ver con una heroína.
JA: Sí, era importante que el personaje no fuera una
heroína y que se vieran todas las inseguridades que tiene como madre,
preguntándose si ha tomado la decisión correcta, si al niño le faltarán algo en
su vida… También vuelve a su propio trauma de la infancia porque su padre se
fue cuando ella era pequeña y ahora teme que su hijo haya heredado este vacío
de figura paterna.
LGI: Las clínicas
privadas dan mucha información de los donantes…
JA: Sí, cuando eliges un donante en las clínicas
privadas, obtienes mucha información sobre él, y más incluso si pagas más. Me pregunté
cuánta información es demasiada información. ¿Cuándo se convierte este donante
en una persona real y no solo en un donante anónimo? Hice el experimento yo
misma, creé un perfil en un banco de esperma y me dieron toda la información
personal del donante elegido, qué le gusta comer, qué tipo de película le
gusta, qué hicieron su madre y su abuela en su vida y cómo murieron.
“Hay que proteger al donante, porque hoy en día, con la IA, con toda la tecnología, es muy fácil encontrar a alguien”
LGI: ¿Ahí quiere
abrir un debate sobre la genética y la ética de los bancos de esperma?
JA: Sí, me sorprende mucho que se les permita dar
tanta información y creo que hay que proteger al donante, porque hoy en día,
con la IA, con toda la tecnología, es muy fácil encontrar a alguien. El donante
no es realmente anónimo, si quieres encontrar a alguien, puedes hacerlo. Creo
que necesitan cambiar la política sobre esto, porque cada vez menos hombres
estarán dispuestos a donar si no son anónimos. Algunos hombres tienen sus
propias familias, y a veces nadie sabe que donan.
LGI: Pero no solo donantes,
en la película muestra cómo se pueden conocer a otras niñas y niños hijos del
mismo donante.
JA: Sí. Pasé muchos meses contactando con madres que
me contaron sus historias. Hay una gran red en internet donde la mayoría de las
madres solas forman parte de grupos para recibir consejos o apoyo, y a veces se
conocen en persona. Pero también algunas mujeres buscan a otras mujeres
mediante el código de donante y encuentran hermanos para sus hijos.
LGI: ¿Cómo han sido
las reacciones del público?
JA: Hemos proyectado la película en muchos países,
también en algunos donde es ilegal tener un hijo así. Ha sido muy interesante y
ha habido mucha curiosidad. Creo que mucha gente, incluso en Noruega, aunque es
legal, no sabe mucho sobre ello. A veces hay también escepticismo. Siento que
hay una gran diferencia entre la generación joven y la generación mayor. Creo
que la generación joven de hoy es muy abierta a diferentes tipos de estructuras
familiares y que hay un gran cambio en la sociedad. Muchas veces la gente se me
acercó después de la proyección para decirme que les había hecho pensar en su propia
vida.