Paul Thomas Anderson: “Joaquin Phoenix tiene más control de lo que aparenta, es uno de los mejores”

Paul Thomas Anderson sonríe. Le gusta hablar con otras personas sobre su película. Le encanta que su familia esté disfrutando de su estancia en París, mientras él trabaja. Le da tranquilidad y confianza llevar ya en la mochila el León de Oro a la Mejor Dirección ganado en Venecia. Y le complace especialmente que los dos actores de The MasterPhilip Seymour Hoffman y Joaquin Phoenix– hayan demostrado al mundo lo que él vio en el rodaje, que han hecho una interpretación prodigiosa en esta historia (ambos han ganado la Copa Volpi).

“Me encanta el sol de Salamanca, nunca en mi vida he visto una luz como ésa. Estuve allí en julio o agosto, hace muchos años, y nunca había visto una luz así, naranja y amarillo, asombroso”. Un recibimiento muy cordial para esta entrevista, que se celebra en un hotel de París, donde ya ha trabajado antes con un grupo de periodistas franceses.

Las mangas del jersey agujereadas, un poco despeinado y un gesto que dice ‘estoy preparado, quiero seguir hablando de mi trabajo’, comienza la conversación, en la que este cineasta, uno de los más notables del nuevo cine americano, escucha atento cada pregunta, mira a los ojos y piensa su respuesta antes de lanzarla. Paul Thomas Anderson es una ‘rara avis’, desprecia las modas imperantes en el cine, no le quita el sueño la taquilla, jamás ha contado una historia plana, la profundidad de sus relatos y de sus personajes es admirable, y consigue imágenes hermosísimas en sus obras. Aquí, sorprendentemente, decidió rodar en 70mm, un formato que se ha utilizado en el cine para películas épicas, espectaculares escenas… “Me gusta utilizar algo cuando se supone que no tienes que hacerlo”, asegura y añade que de esta manera ha sido más fácil trasladas la imagen de la película a la de los años en que se ambienta su historia.

Los mejores actores

The Master es un relato de los años cincuenta. La II Guerra Mundial ha terminado y Freddy Quell ha vuelto a EE.UU. muy perdido, con un instinto autodestructivo y con incontrolables ataques de ira. Su encuentro con Lancaster Dodd, el fundador de una ‘iglesia’, La Causa, con todavía pocos adeptos, transforma su vida. Ambos se encuentran, reconocen una inmediata atracción entre ellos y comienzan una relación de necesidad mutua, también de dominio y de pasión.  “Es como si se conocieran de antes, como si se pertenecieran”, aclara Thomas Anderson, que asegura que no hay entre los personajes una relación homosexual, como apuntaron algunos críticos después de ver la película. “Es una especie de amor intenso, pero no hay nada sexual entre ellos”.

“Entre los personajes hay una especie de amor intenso, pero no hay nada sexual entre ellos”

Freddy Quell y Lancaster Dodd se buscan emocionalmente a lo largo de los años. El primero necesita creer en ese líder y éste quiere recomponer el cuerpo y el espíritu del otro. Es un cara a cara entre dos hombres que han sublimado los dos actores que lo interpretan. Philip Seymour Hoffman, amigo y cómplice del cineasta desde los inicios de su carrera, trabajó con él en el guion –“fue un proceso de discusión, hablamos mucho”- y demostró su compenetración con el alma del personaje. Joaquin Phoenix, por su parte, no había vuelto al cine desde que rodara la película documental I’m Still Here, con la que se ganó la oposición airada de sus compañeros de oficio. Ya se había labrado la fama de anárquico, descontrolado y problemático. Paul Thomas Anderson llevaba persiguiéndole años y ahora ha sido él quien le ha recuperado para la gran pantalla. “Tiene mucho más control de lo que aparenta, es un actor genial, uno de los mejores”.

La perfección

“Cuando empecé en el cine no tenía dinero, solo tenía actores”, recuerda el cineasta, que reconoce que para él es fundamental contar con los mejores intérpretes. “Esa es mi manera”, añade Anderson, que confiesa que, aunque trabaje duro e intensamente en el guion, cuando llega al rodaje quiere la colaboración del equipo, sobre todo de los actores. “A veces piensas en el rodaje: ¡Qué diálogo más malo! E intentas volver hacia atrás, pero de pronto los actores me han dado la escena. Cada película es diferente, yo sé cuándo tengo la escena buena, la veo y no tengo que pensar más. Tampoco me martirizo pensando que no he escogido la escena buena ni me obsesiono con hacer la perfecta”.

“No me martirizo ni me obsesiono con hacer la escena perfecta”

Y, justamente, esa obsesión que él dice no sufrir, es la que muchos críticos de cine han visto en sus películas, que han comparado con el cine de Stanley Kubrick. “No me gusta sentirme limitado y buscar que todo sea perfecto es un corsé. Es mejor, es genial, cuando trabajas con alguien y te hace sugerencias”.

Los Oscar

The Master, donde Paul Thomas Anderson se confirma como uno de los mejores, es una de las películas presente en todas las quinielas de los Oscar. Ganar la estatuilla de la Academia de Holywood, dice, “supongo que estaría bien”, aunque es plenamente consciente de que conquistar estos premios hoy tiene mucho que ver con la campaña de promoción que las productoras hagan en EE.UU. “Hay que poner anuncios en Variety para que te presten atención, pero por desgracia se está convirtiendo en algo necesario para películas que son peculiares”. Y ésta lo es por su desprecio total a las modas.

“Cuando empecé la película tenía dos hijos, ahora tengo tres hijos y una película, es una locura”

De hecho, no solo es singular en este sentido, sino que además, es también diferente a los otros títulos de la carrera de este cineasta. ¿Se preocupa más por su carrera y por conseguir reconocimiento por ella o solo le preocupa cada película? No duda mucho esta repuesta, “ambas cosas, puedo estar interesado en las dos. Desde luego, me preocupa qué es lo próximo que voy a  hacer, para mí es importante mantener el entusiasmo por lo que hago y, si tengo suerte, que mis películas le gusten a la gente que las vea. Lo cierto es que no me pongo a pensarlo mucho”.

The Master llega cinco años después de su anterior Pozos de ambición. Son más años de los acostumbrados para un director ya instalado, pero para Paul Thomas Anderson el razonamiento es otro. “Es una combinación de varias cosas. Primero tienes que tener una idea, luego desarrollarla y ver que se puede convertir en un guion. Cuando esto ocurre, luego puedo tardar un año y medio en levantar el proyecto financieramente. Pero no es un año y medio perdido, porque en ese tiempo sigo perfeccionando la historia, trabajando en otras cosas… Ese tiempo a veces se convierte en dos años, porque pueden pasar cosas… a lo mejor tienes un hijo. Y luego estás un año rodando y montando. Al final, no es tanto tiempo, creo que es una percepción más de fuera que del que está trabajando. Cuando empecé esta película tenía dos hijos, ahora tengo tres. Tengo tres hijos y una película. Es una locura”.

Dirección: Paul Thomas Anderson. Guion: Paul Thomas Anderson. Producción: The Weinstein Company. Fotografía: Mihai Malaimare, Jr. Montaje: Leslie Jones y Peter McNulty. Música: Jonny Greenwood. Reparto: Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Laura Dern, Jesse Plemons, Ambyr Childers, Rami Malek, Kevin J. O’Connoer y Chritopher Evan Welch. Distribuidora: Alta Classics. Estreno: 4 de enero. www.altafilms.com

 

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