El ‘via crucis’ de la joven María

‘CAMINO DE LA CRUZ’ / Dietrich Brüggemann firma una rotunda denuncia de los fanatismos religiosos con esta película, protagonizada por la jovencísima actriz Lea Van Acken y rodada en varios cuadros fijos que se corresponden con las estaciones del Via Crucis Ganadora del Oso de Plata al Mejor Guion y del Premio del Jurado Ecuménico en Berlín, se alzó con la Espiga de Plata a la Mejor Película, el Premio FIPRESCI y el Premio del Jurado Joven en la Seminci de Valladolid.

“El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”. Son palabras del Evangelio según San Marcos (8,34), que algunos católicos todavía hoy pretenden interpretar al pie de la letra. Contra ellos, contra su intransigencia y su fanatismo se levanta esta película, un rotundo trabajo de denuncia que es también un estilizado documento cinematográfico. Con él, el cineasta Dietrich Brüggemann y su hermana, la guionista Anna Brüggemann, han conquistado el Oso de Plata al Mejor Guion y el Premio del Jurado Ecuménico en Berlín, y la Espiga de Plata a la Mejor Película, el Premio FIPRESCI y el Premio del Jurado Joven en la Seminci de Valladolid.

Dividida en varios cuadros fijos que se corresponden con ‘las estaciones de la cruz’ –paradas de oración que hacen católicos y anglicanos para recordar el recorrido de Jesucristo hacia la cruz-, la película está protagonizada por una debutante asombrosa, la jovencísima Lea Van Acken, a la que acompaña, en el papel de su madre, Franziska Weisz. Los actores Florian Stetter, Lucie Aron, Mortiz Knapp y Klaus Michael Camp completan el reparto.

Víctima del fanatismo religioso

Lea Van Acken es María, una adolescente que vive atrapada entre dos mundos completamente distintos. Por un lado está su vida en el instituto, con compañeras y compañeros que quieren divertirse, que buscan su primer amor, que gastan bromas y se están abriendo al mundo. Por otro lado, María es víctima de la represión familiar, un grupo que se rige con las estrictas normas de la Sociedad de San Pablo (inspirada en la real Sociedad de San Pío X). Todo lo que la chica hace lo examina Dios y, de acuerdo con lo que la han enseñado los curas y sus padres, todo sacrificio que ella se imponga podrá servir a un objetivo.

Así, la niña comienza su propio camino hacia la cruz, un recorrido de renuncias, privaciones, dolor… un viaje antinatural y cruel, sostenido únicamente por el fanatismo de un colectivo, incapaz de reconocer ningún error en su interpretación. Ellos creen que son los únicos que ostentan la verdadera esencia de la fe y desprecian a los que han escogido un camino más razonable y humano.

Una fe radical

La elección de Joseph Ratzinger como Papa, la noticia de que el obispo Richard Williamson, de la Sociedad de San Pío X, negó repetidas veces el Holocausto, y el aumento de seguidores de esta secta dieron nuevo impulso al proyecto de esta película. “Todos estos aspectos sugerían que era el momento adecuado. Por otra parte, percibí en mis propios círculos una especie de regreso a la religión”, dice el director.

“Nuestras vidas están tan fragmentadas, nadamos en un mar de accionismo sin sentido. Estamos a un paso de empezar a soñar con un monasterio, viendo películas en las que la práctica silenciosa de la fe adquiere todo su valor –continúa-. Añade esto a lo anterior, al resurgimiento mundial de los que practican una fe radical. Pero antes de hacer una película sobre baptistas o musulmanes radicales, prefiero observar este fenómeno desde el punto de vista de sus manifestaciones locales, tal y como aparece aquí, en la sociedad en la que vivo”.

 

 

Dirección: DIETRICH BRÜGGEMANN. Guion: DIETRICH BRÜGGEMANN Y ANNA BRÜGGEMANN. Producción: JOCHEN LAUBE. Fotografía: ALEXANDER SASS. Montaje: VINCENT ASSMANN. Reparto: LEA VAN ACKEN, FRANZISKA WEISZ, FLORIAN STETTER, LUCIE ARON, MORTIZ KNAPP Y KLAUS MICHAEL CAMP. Distribuidora: CARAMEL FILMS. Estreno: 12 de diciembre de 2014.               

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