El director y guionista Pedro Aguilera rinde homenaje a una de las obras maestras de Carlos Saura, La caza, con una reinterpretación de aquella película, protagonizada ahora por mujeres.

Carmen Machi, Rossy de Palma y Blanca Portillo, acompañadas de Zoé Arnao, con las protagonistas de Día de Caza, una reinterpretación de la película de Carlos Saura con la que el director y guionista Pedro Aguilera quiere rendir homenaje al cineasta.
Blanca, Rosa y Carmen son tres amigas de mediana edad que,
tras mucho tiempo sin coincidir, quedan junto con Diana, la joven y taciturna
sobrina de Rosa, para ir a cazar conejos a un coto de caza que Blanca heredó de
su tío José. Entre risas comparten los complicados momentos por los que están
pasando en sus vidas. La relación con los hijos, separaciones, infidelidades,
problemas con el alcohol, importantes proyectos profesionales... El calor,
insoportable, asfixiante, y las conversaciones sobre temas del pasado van
subiendo de tono hasta acabar enfrentando a las mujeres.
“Imposible no recordar que casi 60 años atrás, otro día de
caza, en aquella misma finca, acabó en tragedia”, dice el director, autor del
guion junto con Lola Mayo. “Día de caza nace del profundo respeto
y la admiración por La caza de Carlos
Saura, una de las obras más lúcidas
y contundentes de nuestro cine. Para mí, esta película no solo es un clásico incontestable,
sino un espejo incómodo y necesario que, medio siglo después sigue devolviéndonos
una imagen inquietante de quiénes somos como sociedad”, dice Aguilera, que
insiste en que este proyecto no es una adaptación al uso, sino una
reinterpretación “comprometida que busca recuperar toda la fuerza subterránea del
original y proyectarla con nueva luz sobre la España contemporánea”.
Con esta vuelta al universo de aquella obra maestra de
Saura, el director se propone examinar la situación hoy de los problemas de
entonces, el abuso de poder, la desigualdad social, la deslealtad, la violencia
contenida… “Los subtextos que en su día hablaban de la Guerra Civil hoy
resuenan con la crisis económica, la corrupción o la desconfianza en las
instituciones. Nuestra tarea con Día de
Caza ha sido actualizar esos ecos sin traicionar la esencia: trasladar la
tensión y la incomodidad del original a un escenario reconocible para el
espectador de ahora”.