Sábado, 20 Julio 2024
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‘Slow’ / Marija Kavtaradz: “No tenemos un equilibrio saludable con el sexo”

La cineasta lituana Marija Kavtaradz se alzó con el premio a la mejor dirección en el Festival de Sundance con Slow, una película que plantea interrogantes acerca del verdadero papel del sexo en las relaciones de pareja. 

La cineasta se pregunta acerca de las relaciones y de la comunicación a través de la historia de amor de una bailarina y un hombre asexual, intérprete del lenguaje de señas. Greta Grineviciute y Kestutis Cicenas son los intérpretes protagonistas de este trabajo, que reflexiona también en torno a la forma en que se expresan los cuerpos, los roles de género asignados socialmente o las sexualidades atípicas. Todo ello desde una película muy física, en la que no se sexualizan los cuerpos de los personajes y donde las escenas de sexo se alejan del espejismo típico del cine de Hollywood y se acercan a la realidad.

LA GRAN ILUSIÓN: ¿Podría decirse que esta película es más sobre la intimidad que sobre la sexualidad o asexualidad?

MARIJA KAVTARADZE: Sí, definitivamente. Yo diría que la película trata muy concretamente de cómo dos personas están creando su intimidad personal.

LGI: La persona asexual de esta historia es el hombre, ¿es una manera de reflexionar sobre la masculinidad tradicional?

MK: Sí, en cierto modo, y también sobre la feminidad. Me interesaba ver cómo estas dos personas intentan seguir siendo, de alguna forma, tradicionales, encajar en los roles de género tradicionales, aunque crean que tal vez son más abiertos y no hayan pensado antes que esto les importaría algún día. Cuando aparecen en esta relación, tienen que repensar esto.

“Durante mucho tiempo creímos que lo más importante era hablar de todo y ahora está claro que las palabras no siempre funcionan. Las palabras no son la única forma de comunicarse”

LGI: ¿Qué le hizo interesarse por la asexualidad?

MK: Diría que me interesó más lo que dijiste antes sobre la intimidad. Me interesaba la asexualidad en esta relación particular. Los personajes son tan diferentes que me interesó porque es posible que encuentren puntos en común y consigan estar juntos. Diría que lo que más me interesaba era eso, pero la sexualidad también era importante, me interesó lo que leí sobre ello y volví a ese tema. Entonces, cuando decidí escribir el guion, ya sabía algo, pero tenía que profundizar más y hacer una investigación profunda sobre esto.

LGI: Vivimos convencidos de que la mejor comunicación es a través del lenguaje oral, usted defiende otra cosa en la película…

MK: Sí, creo que es una muy buena forma de relacionarse la comunicación no verbal, porque, igual que para estos personajes, creo que a veces es más difícil comunicarse con palabras o expresar sentimientos con palabras. Ella se siente más cómoda en el movimiento y en el baile, él es más vulnerable cuando habla el lenguaje de señas, ahí es cuando vemos en él la mayor cantidad de emociones. En la vida creo que es una mezcla. Durante mucho tiempo creímos y era muy popular decir que lo más importante es hablar de todo y ahora creo que está claro que las palabras no siempre funcionan. Las palabras son palabras, no son la única forma de comunicarse. Y creo que inconscientemente sabemos eso, por eso quería que parte de la comunicación fuera a través de los cuerpos.


LGI: ¿Cómo relacionó la historia de amor con la asexualidad, la danza y el lenguaje de señas?

MK: La historia de amor fue mi historia principal, la inspiración para empezar. Tenía el personaje de ella, una mujer que está cómoda con su sexualidad, y era una bailarina. Por otro lado, a mí siempre me gustó el lenguaje de señas y quise profundizar en ello. Pero sólo cuando me di cuenta de que estos dos personajes se encuentran y que esta es una historia de relación, sólo entonces pude empezar a escribir un guion.

“Durante muchos años, las diferentes orientaciones sexuales se consideraban enfermedades y ahora sabemos que no lo son y que la asexualidad cae en el espectro de la sexualidad en general”

LGI: La sexualidad se considera todavía hoy en muchos países del mundo una enfermedad, ¿cree que una película como ésta ayudará a comprender mejor a todas esas personas?

MK: Sí, sé a qué te refieres.. En Durante muchos años, las diferentes orientaciones sexuales se consideraban enfermedades y ahora sabemos que no lo son y que la asexualidad cae en el espectro de la sexualidad en general la película, para que no tenga que explicarse demasiado, se ve que a él no le gusta, pero no se profundiza demasiado, no se buscan respuestas a ¿por qué es asexual? no se analiza. Esa orientación merece el mismo tipo de respeto que cualquier otra.

LGI: ¿Uno de los grandes desafíos de la película fue tener un personaje asexual en una película muy corporal?

MK:  Sí, así es. Era muy importante para la película mostrar que los cuerpos cuentan las historias de la misma manera que las palabras y, además, nos gustan los cuerpos y el sentimiento de corporalidad. Fue como nuestra palabra clave en el rodaje. Es importante que ella sea bailarina y veamos mucho movimiento, pero luego él también da su propio movimiento con el lenguaje de señas. Hay escenas en las que parece que bailan juntos y a veces parece que él es incluso más abierto que ella, seguramente porque piensa menos en lo que piensan los demás. Jugamos con la danza y el movimiento de muchas maneras diferentes.



LGI: Es imposible ver la película y no pensar en el poder del sexo en el mundo.

MK: Creo que es interesante porque muchas cosas en el mundo están sexualizadas y estamos muy acostumbrados a escuchar cosas sobre sexo y a leer, ver… pero en realidad hay muy pocas conversaciones profundas al respecto. ¡Hay tantas cosas que imaginamos o asumimos! Y, por supuesto, cada país lo aborda de manera diferente. En mi país, Lituania, no hay educación sexual en las escuelas, por ejemplo… Creo que hay mezcla entre lo que creamos en nuestra mente, lo que vemos, las redes sociales y lo que sea que sepas realmente. Nada está realmente claro. Quizás ahora haya más conversaciones sobre el consentimiento, lo cual es realmente importante. Los jóvenes tienen que aprender de películas, Internet o de las propias experiencias, pero lo importante es saber que hay enfoques muy, muy diferentes sobre el sexo. Creo que todavía no tenemos un equilibrio saludable o un vocabulario adecuado para hablar sobre muchas cosas.

“Muchas veces, cuando veo películas y hay una escena de sexo, en realidad no sucede nada, es más como un alivio, como una pausa en una película”

LGI: La sexualidad que usted muestra en la película es real, nada que ver con la que nos lanza habitualmente el cine americano, ¿era importante esto para usted?

Sí, en general me interesa la realidad. Me gusta mirar en la pantalla y ver algo como si fuera real, y las escenas de sexo, si no son realistas, no me interesan. Muchas veces, cuando veo películas y hay una escena de sexo, en realidad no sucede nada, es más como un alivio, como una pausa en una película. Por supuesto, hay algunas escenas de sexo en la historia del cine que realmente admiro, y, sobre todo, admiro a los que realmente cuentan una historia como si ésta no se detuviera ahí. Quería hacer lo mismo y mostrar algo nuevo sobre los personajes, aprendemos algo sobre su relación… porque en su esa relación es muy importante están realmente el uno del otro, por ejemplo.

LGI: ¿Es difícil para una mujer directora hacer una película en su país?

MK:  Diría que tenemos un sistema de financiación bastante bueno y que es muy útil para los jóvenes cineastas. Esta no es mi ópera prima, pero hacer mi debut, que fue bastante temprano en mi carrera, fue realmente gracias a ello, si no hubiera sido mucho más difícil. Por supuesto, nos enfrentamos todavía como mujeres a muchos desafíos y queda mucho por hacer para que cada vez sea más fácil para las jóvenes cineastas.

LGI: Aquí sabemos muy poco del cine lituano, ¿cuántas películas se hacen cada año?

MK: Ahora nuestra industria está cada vez más viva y realmente activa. Ahora son más de diez películas, cuando hace algunos años solían ser dos. Pero estamos haciendo cada vez más y más.

 


SLOW
de Marija Kavtaradze

Duración: 108 minutos
Calificación: no recomendada para menores de 12 años
Idioma original: lituano
Intérpretes: Greta Grineviciute, Kestutis Cicenas, Pijus Ganusauskas, Laima Akstinaite, Vaiva Zymantaite, Mantas Barvicius, Rimante Valiukaite, Ugne Siauciunaite, Mantas Stabacinskas, Dovile Silkaityte, Gediminas Rimeika, Matas Dirgincius, Pau Colera, Isabel Naveira, Tove Skeidsvoll, Dominykas Vaitiekunas, Agniete Lisickinaite, Erika Jocyte, Matthew Woodcock, Martynas Styra, Dainius Armanavicius, Olga Kuzmina Davliasevic, Vidas Bizunevicius, Nijole Meskyte Misiuniene, Egle Poskeviciute
Estreno: viernes 19 de enero de 2024

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