Cristian Mungiu: “Se han hecho muchas atrocidades en nombre del amor a Dios”

El cineasta rumano que impactó al mundo con 4 meses, 3 semanas y 2 días (Palma de Oro en Cannes), reaparece ahora con Más allá de las colinas (Mejor Guion y Mejor Interpretación Femenina, para sus dos protagonistas), con la que aspira al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa.

La película, inspirada en los hechos reales ocurridos en un monasterio de Tanacu en 2005, donde una chica que había acudido a ver a una amiga fue sometida a un exorcismo y murió pocas semanas después, cuenta una historia de amor y separación, con la que el director reflexiona acerca del fanatismo religioso, la ignorancia, las consecuencias de una educación pobre y la indiferencia de la sociedad ante las necesidades de los demás.

LA GRAN ILUSIÓN.- La película está inspirada en un par de libros de no ficción de Tatiana Niculescu, que cuentan hechos reales, ¿investigó más allá el proceso de exorcismo de aquella chica en 2005?

CRISTIAN MUNGIU.- Hay cientos de páginas en los periódicos sobre los acontecimientos de 2005, algunas con una gran investigación detrás, otras, no. Tatiana Niculescu, una periodista de la BBC en esa época, decidió investigar lo que había ocurrido y pasó un par de años hablando con la mayoría de la gente que había estado involucrada. Al resultado de ese trabajo ella lo llamó novelas de no ficción o novelas periodísticas, pero de hecho son la investigación de todo el caso y cuentan lo que Tatiana Niculescu consideró que era la verdad. En sus libros se han preservado los nombres verdaderos de los personajes y hay muy pocos comentarios de la autora, centrándose especialmente en los hechos y en los detalles que descubrió. Mi sensación fue que no tenía que investigar nada más allá de los libros y de las cientos de páginas de periódicos y entradas de internet acerca de aquellos hechos, porque mi intención no era hacer una reconstrucción de los incidentes de 2005, sino tomarlos como punto de partida para una película que hablara de los prejuicios, el libre albedrío, la religión y el asilamiento.

LGI.- ¿El título se refiere a lo que no vemos, a lo que no decimos de forma concreta? ¿con él quiere decir que la película no es lo que parece evidente, una crítica a cierta forma de entender la religión?

CM.- Cualquier película necesita un título, pero yo no quiero decir nada concreto con él, sin embargo estoy de acuerdo en que podría referirse a las cosas que no están del todo a la vista. Dicho esto, también espero que la película no se interprete solo como un acercamiento crítico a una forma de entender la religión. La película cuenta una historia, habla de la naturaleza humana, del amor y de lo que se pide a las personas en nombre del amor. No intenta criticar, sino relacionar hechos y generar sentimientos, de modo que al final el espectador tenga suficiente información para sacar su propia opinión. Una opinión que podría ser crítica con la iglesia o con la religión en general o con la sociedad por tener tan poca empatía con los que la necesitan. Tiene en cuenta al espectador.

“La película habla de lo que se pide a las personas en nombre del amor”

LGI.- En realidad, Más allá de las colinas ¿no es, sobre todo, una película sobre el amor, los celos, la desaparición del amor, el amor como excusa…?

CM.- Y también habla acerca de cómo el bien y el mal pueden ser relativos, acerca de la posición de la mujer en la religión, sobre los efectos de la falta de educación y las supersticiones en una sociedad pobre, sobre la desesperación de sentirse solo en el mundo, sobre la culpa, la responsabilidad y la necesidad de tomar decisiones individuales.

LGI.- ¿Puede el amor llevarnos hacia el bien o hacia el mal?

CM.- A lo largo de la historia muchas atrocidades horribles se han hecho en nombre del amor, sobre todo en nombre del amor por Dios. Pero yo creo que de algún modo el amor excluye la violencia. Más allá de las colinas explora el avance de la violencia en una comunidad pacífica de creyentes que tienen ea Dios como un ser para ser amado. La película también reflexiona sobre los caminos inesperados en que puede manifestarse el mal.

“Yo creo que el amor, de alguna manera, excluye la violencia”

LGI.- Las protagonistas son chicas que han vivido en un orfanato, ¿eso significa falta de educación, necesidad de protección, lucha por sobrevivir?

CM.- Todos necesitamos amar y ser amados, y de alguna forma necesitamos protección, pero sí, para los niños que han crecido sin familias esta necesidad es más evidente. Sin embargo, la película habla de cómo una educación pobre y la falta de civilización y pobreza podrían causar una proliferación de supersticiones y de creencias en toda clase de cosas irracionales.  A todos nos guía el instinto de supervivencia, pero en las sociedades pobres éste sale más rápidamente por la lucha constante de la gente por las necesidades básicas. Pero la historia no solo se refiere a Rumanía, se refiere a todas las sociedades en que esto sucede.

LGI.- La película muestra la violencia emocional de la religión, ¿esta es producto de la ignorancia, en este caso, del sacerdote y de las mujeres del convento? ¿cree que mucha gente vive la religión como superstición?

CM.- Toda la sociedad en la que viven esos personajes, no solo la religiosa, es ignorante y supersticiosa, y al menos los religiosos tienen la excusa de intentar hacer lo que puedan por esa chica. Pero ellos interpretan su propio camino de acuerdo a cómo ven la vida: en sus mentes, ellos no tiene más culpa que la de un padre obligando a su hijo a tomar una medicina que le va a curar. La película habla sobre lo que ocurre cuando damos las cosas por sentado, cuando no las cuestionamos, cuando interpretamos literalmente la religión y creemos que el diablo es un animal rojo con cuernos. La película diferencia entre la iglesia como institución, la religión como ideología, la fe, que es personal, y la superstición, que es puramente irracional. Desafortunadamente, en la iglesia Ortodoxa, la religión se basa principalmente en el miedo. Yo creo que la religión tiene un papel importante en la historia de la civilización, que ha establecido normas morales y éticas en la sociedad y ha mantenido las buenas relaciones entre la gente en las comunidades pequeñas. Hoy, sin embargo, la esencia de los valores morales de la religión alcanza a las personas raras veces.

“La película habla de lo que ocurre cuando damos las cosas por sentado y no nos las cuestionamos”

LGI.- Todo en la película parece hecha para que el espectador pueda elegir, incluso algunas escenas con varios personajes hablando en distintos planos, ¿así es su idea del cine?

CM.- Eso no es una invención del cine y sí, mi idea de lo que debería ser una película es que debería acercarse lo más posible a la interpretación de la vida, a la realidad. Y en la realidad las cosas solo pasan, no son interpretadas. Trato de conservar el punto de vista de cada personaje, porque todos en la vida creemos que tenemos razón, y que el espectador saque sus conclusiones. Intento no imponer mi punto de vista al público, la gente es suficientemente lista para decidir por sí misma.

LGI.- La iglesia ortodoxa en Rumanía, ¿cómo se ha tomado la película?

CM.- Evitaron tener un punto de vista oficial, aunque terminaron por admitir que hay cosas que todo el mundo, religiosos o no, debería aprender de la película, sobre los excesos de todo tipo, la indiferencia, la preocupación. Ellos insisten en que los hechos de 2005 no son relevantes para la posición de la iglesia Ortodoxa. Mucho más radicales que la iglesia fueron algunos que se autodenominan ‘defensores de las tradiciones y la ortodoxia’, que instigaron desde internet en contra de la película y animaron a que los sacerdotes recomendaran que la gente no fuera a verla. En muchas proyecciones, al final muchas personas admitían que eran creyentes y que la película les había ayudado a entender mejor la situación, y que ellos no habían visto la película como algo a favor o en contra de la religión, sino como algo sobre la religión.

“Todos creemos que tenemos razón, por eso trato de conservar el punto de vista de cada personaje”

LGI.- En la película usted muestra lo que significa la religión para cada personaje, ¿para usted qué significa?

CM.- Yo creo que la religión y cierto tipo de educación humanista promueven unos valores éticos y morales muy parecidos, la necesidad de hacer el bien, ayudar al que lo necesita, respetar la libertad del otro y muchas más cosas. Aparte de esto, la fe es algo muy personal, íntimo, y creo que cada uno busca su propio camino de entendimiento para enfrentarse con el mundo, el que va la iglesia el domingo y el que no.

LGI.- Para muchos creyentes son más importantes las reglas que la fe, ¿cómo se llega a eso? ¿los que dicen muy alto que son religiosos, realmente lo son?

CM.- En algunos casos creo que no son realmente religiosos. Ser religioso, para mí, significa aplicar los valores profundos del cristianismo en tu vida diaria, no solo seguir los hábitos sin preguntarse por qué se hace esto y aquello.

“En Rumanía tenemos 500 hospitales, 5.000 colegios y 20.000 iglesias”

LGI.- En la realidad y no solo en Rumanía, los poderes religiosos siempre están intentando ocupar espacio político y público, ¿eso es la religión hoy?

CM.- Creo que esto no se desarrolla en todas partes y en todos los casos en la misma dirección. Pero cuando pienso que en Rumanía, un país pobre con unos 500 hospitales y 5.000 escuelas, tenemos 20.000 iglesias y que la prioridad principal de la iglesia ahora es construir una catedral de medio billón, empiezo a hacerme preguntas.

 

Dirección: Cristian Mungiu. Guion: Cristian Mungiu, a partir de los textos de Tatiana Niculescu Bran. Producción: Cristian Mungiu. Fotografía: Oleg Mutu. Montaje: Mircea Olteanu. Reparto: Cosmina Satratan, Cristina Flutur, Valeriu Andriuta, Dana Tapalaga, Catalina Harabagiu… Distribuidora: Alta Classics. Estreno: 25 de diciembre. www.altafilms.com

Deja tu comentario

Por favor, resuelve la siguiente operación y después deje el comentario: *