Gilles Lellouche: “El mayor drama de esta época es que no podemos hablar sin juzgarnos”

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‘EL GRAN BAÑO’ / El actor Gilles Lellouche vuelve a ponerse tras la cámara con esta comedia, donde se rebela contra el individualismo y la depresión de su propia generación. www.cinesrenoir.com

Un reparto de auténtico lujo, con los actores Mathieu Amalric, Guillaume Canet y Benoît Poelvoorde a la cabeza, son uno de los grandes atractivos de esta comedia, película con la que el conocido intérprete francés Gilles Lellouch vuelve a ponerse detrás de una cámara. Su debut como director fue Narco.

Una película documental sueca sobre un grupo de hombres que practicaban la natación sincronizada fue la inspiración definitiva para que Lellouch volviera a la aventura de la dirección. “Supe que había encontrado mi argumento: un grupo de hombres más o menos desencantados a la búsqueda de sus sueños rotos”.

El gran baño es la historia de un singular grupo de hombres que se encuentran en plena crisis de los cuarenta y que deciden formar el primer equipo nacional de natación sincronizada masculino. Desafiando estereotipos e ignorando la incomprensión de los que les rodean, se sumergen en una insólita aventura que les llevará a hacer frente a las dificultades y a sacar lo mejor de sí mismos gracias a la ilusión y el trabajo en equipo. “Quería examinar la fatiga o la depresión latente que percibía en gente de mi generación o incluso de modo más general en toda Francia”.

LA GRAN ILUSIÓN.- Esta es una película del colectivo ¿para denunciar el cada vez mayor individualismo de la sociedad?

GILLES LELLOUCHE.- Sí, se debería hablar de la aventura colectiva. No se puede crear la democracia a medida de cada individuo. Pero el gesto colectivo se banaliza cada vez más.

“El gesto colectivo se banaliza cada vez más, pero se debería hablar más de la aventura colectiva”

LGI.- ¿La natación sincronizada masculina le daba más juego para hablar de homofobia y ciertos prejuicios?

GL.- Quería hablar sobre todo de las diferencias de cada uno, de las profesionales, de las personales, sentimentales, de familia… y del logro físico. Y queríamos destacar la importancia de lo colectivo, de vivir juntos. La idea de poder vivir juntos es poder hablarse sin juzgarse, que creo que es lo más dramático de nuestra época, que no podemos hacerlo. En cuanto a los hombres desmasculinizados es porque no han logrado sus sueños de niños. Ese es un deporte marginal, de ‘maricas’, que a ellos les permite acercarse y ser apoyados por esas mujeres, más varoniles de lo habitual.

LGI.- La idea de equipo ¿ha contagiado a la forma de hacer la película?

GL.- Sí y ha sido muy importante, porque ésta es una película basada en los actores y ellos crearon el grupo del equipo. Se entrenaban juntos, hablaban en el vestuario, luego se iban al bar a tomar una cerveza. Cuando empezamos a rodar ya era un grupo de tíos que se conocían. Y así hemos trabajado con el coreógrafo, las nadadoras, con todo el equipo. El cine es algo que todavía tenemos la suerte de poder hacer en equipo y de forma artesanal.

“Los actores entrenaban, hablaban en el vestuario, luego se iban a tomar una cerveza. Cuando empezamos a rodar ya era un grupo de tíos que se conocían”

LGI.- La película habla de paro, parejas, paternidad, enfermedad…

GL.- Desgraciadamente es el reflejo de lo que vivimos. A lo mejor no lo vivimos nosotros personalmente, pero sí nuestras familias, vecinos, amigos… y se parecen mucho a las personas de la película. Es nuestro día a día. Son temas dolorosos que hemos querido tratar sin más gravedad de la que ya tienen, con un poco de humor y alegría. Yo soy optimista y positivo, me gusta ver la luz, la alegría y el humor en todas partes.

LGI.- ¿Esta película es reflejo del desencanto de su propia generación?

GL.- No he querido hacer una radiografía. Cuando veo la película, no veo perdedores. Es una película que quiere ser una utopía. Son personajes que tienen una cierta sombra, pero van hacia la luz. He querido hacer una especie de flirteo de algún modo con la comedia musical. Ir del cielo gris a uno azul. Damos un giro a la realidad.

“El cinismo viene de la mirada, cuando uno denigra con la mirada. Estos días vivimos un gran cinismo”

LGI.- Al final, ¿El gran baño es una denuncia del cinismo que vivimos estos días?

GL.- Exactamente. En Francia, un hombre conocido dijo que si con 50 años no tienes un Rolex, has fracasado en la vida. Pero ¿no se da cuenta de lo cínico que es decir eso? El cinismo viene de la mirada, cuando uno denigra con la mirada. Hay tanta gente sin Rolex que no ha fracasado. En este mundo de las redes sociales todo es frustración. Antes la frustración la provocaba la publicidad, ahora somos nosotros mismos y eso crea frustración.

LGI.- ¿Ese cinismo ha contaminado el cine francés?

GL.- Ha contaminado la vida. Lo peor es que uno no sabe cuándo está contaminado.

LGI.- El personaje femenino lee al equipo pasajes de un libro de Rilke…

GL.- Cuando eres niño todo es redondo y está permitido, luego no crece y vive el desamor, los accidentes, la vida es una mierda. Eso es una vuelta a la infancia y a volver a ver el niño que somos.

Dirección: GILLES LELLOUCHE. Guion: AHMED HAMIDI, JULIEN LAMBROSCHINI Y GILLES LELLOUCHE. Producción: ALAIN ATTAL, PATRICK QUINET Y HUGO SÉLIGNAC. Fotografía: LAURENT TANGY. Montaje: SIMON JACQUET. Música: JON BRION. Reparto: MATHIEU AMALRIC, GUILLAUME CANET, BENOÎT POELVOORDE, JEAN-HUGUES ANGLADE, VIRGINIE EFIRA, LEÏLA BEKHTI, MARINA FOÏS. Distribuidora: FLINS Y PINÍCULAS. Estreno: 11 de enero de 2019.

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