“No quiero necesitarte, porque no puedo tenerte” / Adulterio, sí, adulterio, no

Pierre y Elsa sienten una apasionada atracción desde el primer momento que se ven, sin embargo, él ama por encima de todo a su familia y ella tiene pocas reglas, pero se aferra a ellas, y una es la de que jamás se liará con un hombre casado. Así, Reencontrar el amor, nueva película de Lisa Azuelos, es la historia de una seducción, la posibilidad de un adulterio que ambos intentarán que no prospere. No es el único adulterio del cine que se mantiene titubeante, hay otros muchos. Algunos ni siquieran se plantean con palabras, otros se abortan antes de que empiecen, algunos se interrumpen nada más comenzar…

‘Casablanca’ (Michael Curtiz, 1942)

Inolvidable, irrepetible y un milagro teniendo en cuenta cómo se hizo, Casablanca pone sobre la mesa uno de los dilemas más antiguos del mundo. En este caso es el dilema de Rick, que se debate entre su amor por Ilsa Lund y lo que él considera su ‘deber’. Aquí el adulterio pierde, pero vence clarísimamente el amor. Bogart e Ingrid Bergman no consiguieron el Oscar, que sí se llevó Curtiz, los guionistas y la propia película.

‘Centauros del desierto’ (John Ford, 1956)

Nunca con tan poco se ha mostrado tanto y tan intenso amor en el cine como en esta grandísima creación de John Ford. Ethan Edwards y Martha Edwards se aman profundamente, pero son cuñados y jamás se lanzarían uno a los brazos del otro. John Wayne, en el mejor papel de toda su carrera, y Dorothy Jordan interpretaban estos dos personajes. Hermosa y tristísima, es una de las más grandes obras maestras que ha dado jamás el cine.

‘La edad de la inocencia’ (Martin Scorsese, 1993)

Daniel Day-Lewis y Michelle Pfeiffer, en sus papeles de Newland Archer y la condesa Ellen Olenska, viven un apasionado enamoramiento que, sin embargo, no llegará a nada. Las convenciones sociales y, sobre todo, los tejemanejes de May Welland, interpretada por Wynona Ryder, impiden el adulterio. Un hombre casado, una mujer que quiere el divorcio y una violencia social que le hicieron decir al gran Scorsese que éste era su película más violenta.

‘Los puentes de Madison’ (Clint Eastwood, 1995)

Tal vez alguien haya podido evitar las lágrimas en la escena del retrovisor de esta película, despedida de un gran amor bajo la lluvia, pero la inmensa mayoría cae en el llanto ante ella. Clint Eastwood y Meryl Streep dieron una nueva categoría al amor fuera del matrimonio con esta historia, apasionada, emocionante, prometedora… Tan conmovedora y sutil que es imposible no dejarse seducir por ella.

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