Amor y chatarra espacial en Kazajistán

‘BAIKONUR’ / Veit Helmer combina la comedia con una historia romántica, le pone la música de Goran Bregovic  y lo sumerge todo en una atmósfera de realismo mágico, donde el cielo y las estrellas se cruzan con el negocio de la venta de la chatarra espacial.

Imaginen una historia del realismo mágico, pero ambientada un mundo tan distante y extraño para nosotros como Kazajistán. Añadan algunos toques propios de los cuentos de hadas y envuelvan todo ello con un sentido del humor del Este. Adórnenlo con la música de Goran Bregovic. El resultado es la comedia Baikonur, cuarto largometraje de Veit Helmer, con el que ha ganado premios en diferentes festivales del mundo.

Un regalo de Dios

Alexander Asochakov es el protagonista de esta historia, en la que le acompañan Marie de Villepin, Sitora Farmonova y Erbulat Toguzakov, actores para unos personajes muy peculiares, que son herramientas de una historia absolutamente singular. Es la historia de Iskander, un joven que vive muy cerca del cosmódromo de Baikonur, en las estepas de Kazajistán. Esta es la mayor y más antigua instalación de lanzamiento espacial que existe en el mundo. Y hoy, los pueblos que viven alrededor de ella se dedican a recuperar los restos de metal que caen de las naves enviadas al espacio para luego venderlo. Además, “lo que cae del cielo es un regalo de Dios”. Iskander espía desde una radio las conversaciones que tienen en la plataforma de lanzamiento y así descubre antes que nadie y con exactitud dónde caerán los metales del próximo cohete.

En una de las salidas en busca del metal, el joven se encuentra con la turista espacial Julie Mahé, que ha perdido la memoria. Iskander aprovecha la ocasión y le cuenta a la bella astronauta que ellos dos son una pareja feliz, prometidos y a punto de casarse. El engaño del protagonista podría durar toda la vida o podría durar solo un poco de tiempo, y entonces…

Romántica y exótica

Romántica y exótica a partes iguales, la película de Veit Helmer consigue emoción y risas, y todo desde un mundo propio creado con imaginación y cierta tendencia surrealista. Es un universo que el director ya ha mostrado en otras de sus películas, donde los deseos y ambiciones de los seres humanos son, como aquí, importantes motores de sus comportamientos.

Es un mundo único por la atmósfera que consigue crear el cineasta más que por las cosas que ocurran en su historia, que aunque bastante insólitas no son del todo ajenas a la realidad. De hecho, en 1950, el propio Yuri Gagarin cayó con su cápsula, como la astronauta de este relato, en un campo cercano a Volga y encontró auxilio en una granja próxima donde vivía una abuela con su nieta.

Además, el negocio de la chatarra espacial está realmente muy extendido en Kazajastán, donde es bastante frecuente que los vecinos sueñen con que los restos caigan en un lugar cercano a sus casas.

 

Dirección: VEIT HELMER. Guion: VEIT HELMER Y SERGEJ ASHKENAZY. Producción: VEIT HELMER. Fotografía: KOLYA KANO. Montaje: VINCENT ASSMANN. Música: GORAN BREGOVIC. Reparto: ALEXANDER ASOCHAKOV, MARIE DE VILLEPIN Y SITORA FARMONOVA. Distribuidora: PIRÁMIDE FILMS. Estreno: 26 de septiembre de 2014.

 

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